Si interpretamos la democracia como un procedimiento formal, si la despojamos de los contenidos políticos, no seremos capaces de comprender la verdadera fuerza social de la democracia. Hay que pensar la democracia desde su particularidad histórica, como creación colectiva, como revolución social y como un bien común al servicio de la mayoría popular.

Hay quienes solo reclaman “más democracia” cuando son oposición, cuando son minoría o cuando descartan asumir la responsabilidad de gobernar. Una posición relativamente cómoda. Por un lado, no compromete, no hay necesidad de propuesta, basta con la crítica, generalmente insustancial, ideológica y desmovilizadora. La crítica, siempre constructiva, requiere formular alternativas, negociar buscando el consenso, escuchar y proponer. La crítica es consustancial a las libertades democráticas y también debe ser promovida dentro del campo del debate político. Por otro lado, la falta de expectativas políticas arrincona el discurso en la fraseología radical, resta capacidad propositiva y disuelve la potencia de las organizaciones en las luchas internas por posiciones de poder.

Nosotros y nosotras queremos ganar para gobernar. Lógico y legítimo objetivo político. Queremos ganar porque estamos preparadas para gobernar. Y queremos gobernar para garantizar la libertad de la gente a participar, efectivamente, en los procesos de deliberación colectiva. Hay que promover la crítica y la participación desde las propias instituciones. También desde los partidos políticos, como hacemos en Podemos-CLM. La participación siempre sitúa los problemas en un marco social más amplio, nos ofrece una visión más extensa de los fenómenos sociales que la política debe afrontar cuando tiene vocación de servicio público y de gobierno.

El objetivo de la política no es generar conflicto, ni internamente ni socialmente, sino proponer soluciones colectivas.La participación política es bidireccional, es un debate permanente. Pero no existe debate forzoso. Todo debate tiene que ser abierto y participativo. Un debate ciudadano, constructivo, donde la propuesta se impone al ruido y donde lo prioritario sea la búsqueda  conjunta de soluciones políticas colectivas. Hay que escuchar antes de gobernar, pero sobre todo hay que gobernar escuchando a la ciudadanía.

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Nosotras y nosotros escuchamos. Nos reunimos con los diversos actores de Castilla-La Mancha para debatir, para entender la realidad de nuestra tierra. Estamos preparados/as para ganar Castilla-La Mancha. Entendemos la política como el ámbito de lo social vinculado a propuestas concretas. Política es polis y boulé , objetivos colectivos y voluntad legislativa. Poder dentro de la legalidad común, poder bajo el control de la sociedad y poder como soberanía popular. El poder democrático de la mayoría para ordenar la sociedad desde las instituciones.

En democracia se corren riesgos.Las democracias desarrolladas requieren participación, diálogo y acuerdo. Para que las democracias se fortalezcan necesitan una re-politización de la sociedad civil. Una emancipación política de la sociedad civil que conlleva asumir el disenso como un discurso legítimo. Es un equilibrio complicado que demanda de madurez política y sensibilidad ética. Convivir con la diferencia y asumir la diversidad como patrimonio social.

Hoy hay amenazas claras para una sociedad democrática viable. Una sociedad democrática no puede permitirse la desigualdad. No hay democracia sin igualdad y no existe igualdad real si no hay “iguales  derechos”, seguridad y libertades civiles. Como lo señalamos en la cita de Tucídides: “Recibe el nombre de democracia, porque se gobierna por la mayoría” y añadimos: y para la mayoría. Esa es nuestra propuesta a la sociedad castellano manchega, un gobierno para la mayoría. Lo hemos repetido en esta Campaña de Primarias que ya termina, queremos lo que quiere la mayoría. Queremos un gobierno de la mayoría, es decir, un gobierno democrático para nuestra tierra.

Solo eso queremos, lo que quiere la mayoría: democracia. 

 

“Recibe el nombre de democracia, porque se gobierna por la mayoría y no por unos pocos; conforme a la ley, todos tienen iguales derechos”.

(Tucídides. Discurso fúnebre de Pericles.)