Las tesis posmodernas han elevado a l@s estudiantes como sujeto revolucionario y como la vanguardia del movimiento de lucha política. No es raro escuchar alguna vez que otra la consigna, “sois vosotros los estudiantes los que tenéis que cambiar esto”. Tenemos que extraer la parte justa y cierta, lo cierto es que los estudiantes somos arraigo, juventud, ilusión y mucha fuerza; pero también a veces somos irregulares e indisciplinados (no me refiero a disciplina militar sino la que por ejemplo tiene un trabajador o  este adquiere en el puesto de trabajo). Y por supuesto no somos el sujeto revolucionario porque de momento nuestra importancia en el sistema de producción capitalista es irrelevante, y digo de momento hasta que seamos mano de obra asalariada, entrando a ser parte de la clase trabajadora.

Un ejemplo práctico e histórico que nos demuestra esto es por ejemplo el mayo del 68 francés. Donde a partir de huelgas estudiantiles causadas por la represión del gobierno a los líderes estudiantiles, hicieron que la solidaridad y la fuerza de los estudiantes por la unidad, unieran a estudiantes y obreros en una huelga general. Una huelga general que dejó en jaque al país y al gobierno de Charles de Gaulle, costándole la presidencia. Pero lo realmente significativo de esta huelga fue que no era una lucha económica enfocada por mejoras económicas sino una lucha política de los trabajadores por construir democracia para la mayoría, democracia obrera. Un ejemplo de esto fue en Nantes, los obreros de Sud Aviation con los de la Reanault y los agricultores cortaron los accesos a la ciudad y controlaron el precio de los productos ofrecidos en las tiendas, las cuales solo podían abrir con autorización del Comité de Huelga. Lo que hizo en muchos de los centros de trabajo en huelga, comienza a plantearse la cuestión del poder obrero en las empresas, poniendo verdaderamente en cuestión la autoridad del Estado.

El análisis que podemos extraer es que los estudiantes fueron la chispa que encendió el fuego, pero que quién realmente fue el desencadenante fueron las y los obreros organizados en torno a un sindicato de clase (CGT) y con una dirección de un partido  que en aquellos tiempos representaba las aspiraciones políticas de la clase obrera francesa (PCF). Lamentablemente las direcciones de ambas organizaciones pactaron ciertas mejoras salariales en contra de las bases, y destruyeron el incipiente movimiento revolucionario pasando así de tener una política de combate de clase a una que pasaba a favorecer la “paz social” con los patronos. Así terminó el último conato de experiencia revolucionaria en Europa occidental.

Las conclusiones que podemos extrapolar a la actualidad, es la comprensión de las limitaciones del movimiento estudiantil para intentar siempre la unidad con trabajadores (profesores, personal de administración, obreros industriales, etc) para poder desarrollar una lucha consciente y organizada. El movimiento estudiantil básicamente es una lucha por reformas que mejoren el acceso a la educación por parte de los estudiantes pertenecientes a la clase obrera. Pero no solo nos podemos quedar ahí sino que debemos elevar la conciencia de nuestros compañeros. Elevar la conciencia, consiste en elevar la lucha económica por lucha política, de modo que no solo luchemos por bajar las tasas, más becas, etc sino que también luchemos por cambiar el modo de producción de este sistema, cambiando el benefició particular por el beneficio común. Un ejemplo es que las investigaciones científicas no pueden ni deben servir para beneficio particular sino para beneficio de la humanidad.

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Otra cuestión es la necesidad de un partido que represente a la clase trabajadora (hoy en día no existe) que consiga canalizar sus derechos políticos y tener una línea política adecuada, para conseguir elevar la lucha económica en organización política. Nuestra meta final no es estar siempre en conflicto sino ganar de una vez por todas.

A modo de reflexión, el movimiento estudiantil es una escuela para el movimiento obrero porque muchos de los que hoy estudiamos tenemos que concienciarnos que más pronto que tarde seremos mano de obra asalariada y por lo tanto pasaremos a formar parte del sujeto revolucionario.