Después de este breve análisis de los resultados electores iré analizar el verdadero objetivo de este artículo. En campaña, en relación a las reformas educativas, tanto el PP, el PSOE y Ciudadanos apostaban por un pacto de estado o una ley de estado como afirmaba el PSOE, pactada exclusivamente entre los “principales partidos” e incluyendo este a ciertos agentes sociales como meros espectadores. Cabe decir que el PP con la LOMCE hizo un pacto de partido y de privilegio de las privadas y de las clases altas de este país. Tan solo desde Podemos e Izquierda Unida-Unidad Popular se propone que el debate y consenso para las reformas educativas sea cuestión de la comunidad educativa.

Mientras los partidos de la oligarquía defienden un pacto de estado donde las líneas las impongan las privadas y las concertadas para sacar beneficio y lucrarse de la educación, los partidos del campo democrático apuestan por abrir el debate a profesores, trabajadores, estudiantes y padres de cómo se tendrían que aplicar las reformas a la comunidad educativa y que intervengan quien las tienen que llevar a la práctica.

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Pero aun así nos quedamos cortos, es necesario que también incluyamos en el debate a las organizaciones propias de los trabajadores, los sindicatos. Crítica especial para Podemos, las organizaciones sindicales de trabajadores y de estudiantes algo saben sobre educación, ya que han sido las puntas de lanza contra los recortes del Partido Popular. A la par que también elevamos el discurso para la gestión de los centros educativos y escuchamos las propuestas de los propios sindicatos, de gestión educativa.

Algo primordial que faltaría en el debate es la inclusión de la gestión y creación de juntas directivas que sean gestionados por los que más saben de estos asuntos, que quiero decir, por los representantes de los trabajadores (profesores y personal laboral) y estudiantes.Escuchemos a los sindicatos y a los trabajadores, que son quien sustentan la economía y por lo tanto quien produce educación,  decide.