Teníamos varias opciones, la de Podemos Avanzar Juntxs era la más arriesgada, hasta el buscador de google se puede volver loco ante tamaña osadía. Expliquemos las razones.

Tenemos claro que un cambio político tiene que ver con las decisiones que se toman, las alternativas que se ofrecen, etc; pero también la forma de NOMBRAR ese cambio es importante, el lenguaje es importante. El lenguaje nombra lo que existe y deja fuera lo que no.

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Tradicionalmente las mujeres y más en política no hemos sido consideradas, ni en representatividad, ni en participación ni en temáticas, en formas de hacer política o de ejercer liderazgos y mucho menos nombradas.

El lenguaje por sí solo no puede cambiar la realidad pero puede transformar la forma en que la vemos y eso se consigue con un uso inclusivo de la comunicación. Debemos atender a dos objetivos prioritarios: quitarle usos excluyentes o sexistas y darle diversidad, pluralidad y simetría.

Con este objetivo solo había una forma de construir nuestra identidad en torno a una palabra que tenía que demostrar, no solo que se nos visibiliza a las mujeres sino que además somos diferentes, no somos un colectivo, somos la mitad de la población, con todo lo que eso significa.

La “X” reivindica exactamente esto, una intervención visual y sonora en la realidad. Un grito simbólico de reconocimiento de la diversidad. Vamos más allá de administrar el mundo en dos mitades, la masculina y la femenina. El mundo no termina ahí.

El objetivo al utilizar la “x” no es defender su introducción, su uso en la vida cotidiana sino que es un revulsivo lingüístico: no solo necesitamos cambios en los viejos partidos también en las viejas formas del lenguaje, por muy legitimadas que estén.


Cristina Cancho Moreno

Candidata al Consejo Ciudadano Autonómico de Podemos