CUENCA.- La Plataforma contra el Cementerio Nuclear en Cuenca valora que desde el Gobierno de Castilla-La Mancha se haya concedido el Premio Regional del Medio Ambiente a Greenpeace por su defensa de las energías renovables y su oposición a la construcción del cementerio nuclear en Villar de Cañas, pero lamentan que ese reconocimiento no haya sido al ”trabajo conjunto” de todos los integrantes de la plataforma y su rechazo a la instalación del almacén de residuos nucleares.

Así lo han señalado en un comunicado, en el que consideran positivo el reconocimiento recibido por la organización Greenpeace, la cual ”ha realizado un importante esfuerzo”, pero creen que así ”el movimiento social” integrado por ”muchas personas y organizaciones locales de la comarca de Villar de Cañas” ha quedado ”fuera” de este homenaje.

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Algo que creen merece las oportunas explicaciones por parte de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, como responsable de entregar estos premios.

En este sentido, la portavoz de la Plataforma, María Andrés, recordaba cómo Greenpeace es una gran organización que forma parte de la Plataforma contra el Cementerio Nuclear en Cuenca, que ha desarrollado un gran trabajo en esta lucha, ”como el resto de los 49 colectivos y entidades” y ”esa gran cantidad de personas que forman parte de este movimiento que ha permanecido activo durante más de nueve años”.

Considera que el no haber tenido en cuenta todo ello ”invisibiliza” el trabajo que se ha venido realizando ”desde lo local”, una exclusión cuyas razones le gustaría conocer.

Asimismo ha subrayado cómo se ha perdido una oportunidad de homenajear a la Plataforma, puesto que una mención especial habrían merecido ”las pequeñas organizaciones locales y vecinos a título individual que han peleado en la calle, sufriendo la incomprensión e incluso el reproche social”.

Como también es de destacar la labor de alcaldes y concejales de los pueblos de la comarca. Recuerda en este punto a la edil socialista en el Ayuntamiento de Villar de Cañas, Olga Bravo, quien ”a pesar de su edad y su delicada salud, estuvo presente en solitario en muchos plenos” de la localidad. Plenos, especialmente en 2014, que se desarrollaron ”en un ambiente hostil” contra su persona, ”hasta el punto de verse increpada por la secretaria del Ayuntamiento, llegando a llamar 'panda de manipuladores' a Bravo y a la Plataforma contra el Cementerio Nuclear”, tal y como quedó grabado.

Andrés recuerda asimismo los comienzos del colectivo, cuando se forjó el manifiesto de la Plataforma, en el que ”nos esforzamos por ponernos de acuerdo, respetar otras ideas distintas a las nuestras, crecer como personas y como colectivo”.

Del mismo modo señala la gran cantidad de actos y movilizaciones que, también desde lo local, han precisado de grandes esfuerzos. Y es que, recuerda, ”aunque desde lo mediático a veces no se ve”, cada acto o charla precisa que gente de la zona pegue carteles, comparta y difunda la información y se desplace para acompañar a la Plataforma en cada momento.

No olvida la portavoz ”todo el apoyo técnico y esfuerzo” que ha supuesto para algunas personas el tener que ”enseñarnos, ayudarnos y prepararnos”, así como la labor de comunicación que ”nos ha ayudado a ser visibles”. Un trabajo conjunto que -afirma- ”nos ha convertido en lo que ahora somos: imparables”.

Y es que, apostilla María Andrés, ”si el cementerio nuclear no se pone, es por totas vosotras, gracias”.