TOLEDO.- Casi un mes después del accidente que sufría la madrugada de Año Nuevo, al empotrar su vehículo contra un árbol y abandonarlo sin señalizar, el director general de Participación y Derechos Humanos del Gobierno de La Rioja, el ciudadrealeño Mario Herrera, ha presentado su renuncia al cargo, no ya por lo sucedido entonces, sino por considerarse víctima de una ”auténtica cacería” de la extrema derecha hacia él y su entorno.

Aunque desde hace semanas se venía pidiendo la dimisión de quien fuera secretario general de Podemos en Ciudad Real, Herrera se había resistido hasta el momento a dejar la Dirección General a la que llegó de la mano de Raquel Romero al acceder ésta a la Consejería de Igualdad, tras la firma del pacto de coalición que posibilitó el Gobierno en La Rioja.

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Una renuncia que no se habría producido por el accidente sobre el que aún existen numerosas dudas, y que habría hecho que su continuidad en el Ejecutivo riojano fuera insostenible, sino por las amenazas  que -se presupone que a raíz del suceso- asegura que está sufriendo desde hace 20 días.

”Acoso y amenazas de muerte” que Herrera dice haber denunciado este mismo miércoles ante la Policía Nacional, tal y como señala en un vídeo publicado en sus redes sociales.

Grabación en la que Herrera, perfectamente colocado ante el emblema del Gobierno de La Rioja, apunta a estas amenazas ”realizadas por grupos de extrema derecha” tanto contra él como contra su familia y amigos.

Quien fuera también concejal en el Ayuntamiento de Ciudad Real, asegura que aunque en política ”uno debe estar dispuesto a hacer sacrificios personales”, no puede exigir ese mismo grado de compromiso a sus familiares y amigos, por lo que considera que ha llegado el momento de ”decir basta ya”.

Y es que según su relato, ”la extrema derecha ha organizado una auténtica cacería” contra su familia y contra él. ”Hemos recibido multitud de amenazas de muerte, han intentado envenenar a nuestros perros y acosado a mis amigos y familiares”, explica. ”Nos han amenazado incluso en nuestra propia casa e intimidado a nuestros vecinos”, detalla ante la cámara. Una serie de acciones que califica de ”fascismo”.

Todo ello dice que le ha llevado a presentar su renuncia como director general de Participación y Derechos Humanos del Gobierno de la Rioja, al considerar que ”ni mi seguridad ni la de mi familia pueden ser garantizadas ante las amenazas que estamos recibiendo por parte de la extrema derecha”.

Aunque cree que de este modo ”gana” la extrema derecha y ”la democracia pierde”, insiste en que no puede pedir ”ni a mi familia ni a mis amigos que sigan siendo héroes”.

Pero Herrera también ha aprovechado este mensaje en vídeo, perfectamente calculado, para lanzar un mensaje a quienes ante esta ”campaña de fake news, acompañada de mentiras y amenazas de muerte”, han mantenido un ”silencio cómplice” junto al ”aplauso de tantas y tantas personas”.

Se considera así una ”víctima del fascismo, solo por el hecho de ser de Podemos”, algo que dice ya ha ocurrido al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ”pero mañana lo puede ser cualquiera”.

Confía pues que el hecho de ”abandonar” sus responsabilidades sirva ”como un toque de atención, como una alerta antifascista” y llamada a la reacción ante una situación que ”supone una amenaza real contra nuestra democracia”.

Concluye su puesta en escena asegurando que continuará trabajando ”por un país más justo y más democrático”, y puño en alto, finaliza con un ”no pasarán”.

Vídeo en el que Herrera no hace alusión alguna al accidente que supuestamente ha llevado a esas amenazas, al cual sigue sin dar más explicaciones que las que publicaba horas después del suceso, cuando ya había saltado a los medios y comenzado la polémica. Explicaba entonces en un mensaje en sus redes sociales que durante la cena de Nochevieja en su casa, un amigo había tenido un accidente doméstico jugando con sus perros y que fue al llevarle al hospital cuando tuvieron ”un pequeño golpe con el coche”.

”Eso es todo, un mal comienzo de año. Nada grave”, escribía Herrera, quien desde entonces no ha dado más explicaciones al respecto.

Desde entonces han sido numerosas las peticiones de dimisión a causa del accidente y las circunstancias en las que se produjo, aunque hasta el momento ni Herrera ni Podemos se habían pronunciado al respecto. 

Tampoco la presidenta de La Rioja, la socialista Concha Andreu, quien aseguraba hace un par de semanas que quien tenía capacidad de cesarle era la consejera de Igualdad y diputada de la formación morada en el Parlamento riojano, Raquel Romero, aunque volvía exigir ”ejemplaridad” a todos los miembros de su Ejecutivo.

Así, y escudándose en deberse al pacto de coalición firmado, dejaba en manos de cada uno de los partidos firmantes el ”ser responsables de sus acciones y sus decisiones”.

RODEADO DE POLÉMICA

Pero esta no es la única polémica en la que Herrera se ha visto envuelto en los últimos años. Antes de su salto a La Rioja, propiciado por la intervención castellanomanchega en la negociación que, finalmente, llevó a cerrar el acuerdo para la coalición de gobierno, su nombre también aparecía en la prensa debido a otras causas.

Su nombramiento para el cargo como director general volvía a reavivar la polémica surgida a raíz de unos tuits machistas que había publicado en 2012 sobre la entonces presidenta de Castilla-La Mancha y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, a la que llamó ”zorra”.

Antes de emprender rumbo a La Rioja Herrera volvía a pedir disculpas por aquel episodio, calificaba de ”desafortunado” y que aseguraba no tendría que haberse producido.

También lo hacía al ser denunciado, junto a otros ocho miembros de Podemos CLM,  por el que fuera diputado y portavoz del grupo parlamentario de la formación morada en Castilla-La Mancha, David Llorente, por un presunto delito de injurias después de que firmaran -y filtraran a la prensa- un supuesto documento interno en el que le acusaban de trato machista.

Un proceso que sigue abierto tras el recurso presentado por Llorente al auto del juez por el que se decretaba el ”sobreseimiento provisional y archivo” de las diligencias previas y la querella planteada por Llorente, al considerar que no se habían aportado pruebas suficientes para la tipificación como delito de injurias.