Hace algunos años, cuando estábamos inmersos en las primarias del PSOE, un compañero de militancia (con la sapiencia que da la experiencia de toda una vida en política) me decía que estaba equivocado al priorizar mis acciones (y mi convencimiento) sobre la base del corazón sin tener casi en cuenta la razón, y que la utopía queda muy bien sobre el papel, pero en el tema político, el pragmatismo se hace necesidad.

Le agradecí el consejo, pero no le hice caso, y así llegaron los resultados que ya todos conocemos. No soy eso que llaman "un animal político", no vivo de la política y no he cobrado nunca de ella, quizá por eso me he podido permitir todos estos años el priorizar mis acciones sobre lo que me dicta el corazón, sin dejar que la ‑mi‑ razón interfiera demasiado. Algunos debemos mantener el idealismo cuando está tan denostado y mientras el mensaje continúo (y mayoritario) sea eso de "ahora no toca", "ahora no se habla" o "eso no es importante".

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A propósito de las próximas elecciones en Madrid del 4 de mayo, me voy a permitir volver a pensar y hablar con el corazón, y además hacerlo desde una postura estrictamente personal que no tiene relación alguna con los cargos orgánicos y electos que ostento en la actualidad.

Creo, considero, estoy convencido que la única manera de impedir un futuro gobierno de extrema derecha en Madrid a partir del 5 de mayo, es presentar una candidatura de unidad desde los partidos de izquierda en esa comunidad. Esto no quita que piense que el PSOE tenga opciones de ganar los comicios, pero ganar no es gobernar necesariamente y, desgraciadamente, ya lo hemos vivido en varias ocasiones.

La división de partidos desde el espectro ideológico de la izquierda no termina de ser opción rentable, ni alternativa que sume de manera efectiva. Vistos en contexto histórico los resultados de estas opciones en la Comunidad de Madrid, y sabiendo (lo contrario sería una irresponsabilidad perpetua) que, si tienen mayoría, el 5 de mayo formarán gobierno... ¿no sería mejor, montar una candidatura de unidad de antemano, que garantice la no dispersión de voto, y por lo tanto la suma de los mismos, hacia un mismo objetivo?

El Partido Popular sabe muy bien que esta opción es el camino. De momento ya se han comido a Ciudadanos sacándolos del tablero de juego (con pocas opciones de tener representatividad) y quedándose con el grueso de sus votantes, y atrayendo también a una mayoría de seguidores de Vox al poner Ayuso sobre la mesa en este año y pico políticas, declaraciones y principios más propios de la extrema derecha que del ideario que busca Pablo Casado.

El objetivo tiene que ser hacer imposible un gobierno de ultraderecha liderado por Ayuso y con Monasterio de lugarteniente, ¿no? El camino, entonces, es dejar a un lado (y bien aparcados) los egos y los objetivos personales, para centrarse en el bien común. Sentarse PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos, y no levantarse hasta dejar perfilada una candidatura única con un programa común. Una lista liderada por Ángel Gabilondo, cuya dedicación, experiencia, preparación y, sobretodo, una necesaria calma en un mar tan revuelto, le hacen el mejor candidato posible a la presidencia. Un gran presidente necesita una gran vicepresidencia. Y no, no creo que Pablo Iglesias sea la mejor persona en ocupar esa posición. No dudo de su capacidad, pero genera admiración e ira a partes iguales, eso no es bueno en este momento. Mi opción (más mi deseo), sin duda alguna sería Manuela Carmena, pues reúne en su figura las mismas cualidades que Gabilondo, pero es una persona que tendría el consenso (creo) entre Más Madrid y UP, además de una simpatía generalizada entre la ciudadanía.

Todos sabemos lo que pasa cuando se presentan muchas candidaturas por separado... Al final no suman por la dispersión de voto, la ley electoral, la abstención y el hartazgo generalizado. No sé a ciencia cierta cuál es la solución para combatir estos males, pero me quiero ilusionar con que la unión de todas las manos en un mismo esfuerzo podría ser parte, y el camino, para volver a recuperar una Comunidad tan importante para el conjunto de la ciudadanía desde un bloque progresista, y no retroceder para dejarla en manos de una señora que dice en voz alta que las mujeres sufren menos agresiones que los varones, que piensa que la pobreza infantil se combate con refrescos azucarados y pizzas, o que no duda en afirmar que ser o que te llamen fascista, es situarte en el lado bueno de la historia.

Desde el corazón, desde la ilusión… Igual es el momento.