Dos jóvenes estudiando en un aula con mascarillas y gel desinfectante. Foto: Archivo

TOLEDO.- El primer año de la pandemia ha dejado una cifras preocupantes de desempleo juvenil en Castilla-La Mancha. En el 2020, el número de parados en la región se incrementó en 9.400 personas, de las cuales casi la mitad, unos 4.400 fueron menores de 34 años.

Así lo ha dado a conocer este jueves el secretario de Juventud de UGT de Castilla-La Mancha, Javier Flores, en una rueda de prensa en la que ha presentado un estudio sobre el empleo juvenil destruido en la comunidad autónoma durante la pandemia, junto con la secretaria regional del sindicato, Olga Arribas, y el portavoz confederal de RUGE, la organización juvenil del sindicato, Eduardo Magaldi.

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Según ha dicho Flores, la población trabajadora joven ha acaparado un 46,8 por ciento del aumento de paro registrado en la región en el pasado 2020, a pesar de que los datos de desempleo se encuentran amortiguados por los efectos de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).

Flores ha explicado que la correspondiente tasa de paro en menores de 25 años se ha elevado al 36,7 por ciento, un porcentaje que "casi duplica la tasa de paro del conjunto de Castilla-La Mancha", ha apuntado.

Asimismo, ha advertido que la temporalidad y parcialidad de los contratos son caracteres comunes en los contratos de los jóvenes castellanomanchegos, ya que un 65,3 por ciento de los menores de 25 años asalariados tienen un contrato temporal, frente al 34,8 por ciento que tienen un contrato indefinido.

De esta manera, han sido 23.800 los jóvenes de Castilla-La Mancha menores de 25 años, los que han tenido un contrato temporal, frente a los 12.700 que han contado con un contrato indefinido, los cuales representan "tan solo un 2,6 por ciento del total de los contratos indefinidos de la población ocupada total castellanomanchega".

Por ello, UGT considera que el panorama actual tanto para la juventud como para la región es "muy negativo", porque los jóvenes "no encuentran un horizonte laboral", lo que se traduce en que Castilla-La Mancha está perdiendo fuerza laboral joven con alta cualificación, la cual es expulsada del entorno laboral y obligada a buscar empleo en otras comunidades y otros países.

El responsable de Juventud del sindicato castellanomanchego ha añadido que el efecto inmediato de esta doble crisis, la del 2008 y la actual provocada por la pandemia, es un envejecimiento de la población trabajadora, al haber pasado de tener un 40 por ciento de ocupación joven en la región en 2007 a suponer tan solo un 22,8 por ciento en 2020, lo que significa que el peso de la población joven ocupada se ha reducido en 17,2 puntos.

Por su parte, Magaldi ha indicado que en el ámbito nacional, el desempleo juvenil ha pasado del 30 por ciento al 40 por ciento en un solo año, ante lo que España tiene el reto de aprovechar los millones de euros destinados al plan de resiliencia, ha opinado.

Igualmente, ha situado entre las posibles soluciones medidas "simples" como por ejemplo, el cambio del modelo productivo, el cual se dirija hacia un modelo que "apueste por la energías renovables y por sectores estratégicos" así como por la mejora del Plan de Garantía Juvenil.

Además, ha hecho hincapié en la necesidad de apostar por el contrato de relevo, porque en su opinión "no parece lógico que se quiera plantear retrasar la edad de jubilación o desincentivar las jubilaciones anticipadas cuando tenemos un 40% de desempleo juvenil".

A su vez, Olga Arribas ha traslado a los jóvenes de la región el apoyo del sindicato "para luchar por revertir la actual situación a la que se enfrentan", porque como "ellos son el futuro" es preciso apostar "por que tengan mejores condiciones laborales, menos tasa de paro y un futuro más prometedor por delante".