La líder de Ciudadanos en Castilla-La Mancha, Carmen Picazo, junto al coordinador provincial del partido y exalcalde de Albacete, Vicente Casañ. ARCHIVO

ALBACETE.- Los oficialistas de Vicente Casañ ganan el pulso a los críticos de Ángel Perea por el control de Ciudadanos en Albacete. Después de cuatro meses de acusaciones cruzadas –que han continuado hasta el día de hoy-, la Junta Directiva de la Agrupación Local del partido, en manos del sector rebelde, ha presentado este martes su dimisión en bloque.

Una renuncia que cobra más relevancia al producirse el mismo día que Inés Arrimadas ha visitado la comunidad autónoma, donde ha respaldado a la alcaldesa de su partido en Ciudad Real, Eva María Masías, y ha tratado de calmar la tensión que se vive en el seno de la formación naranja desde la fallida moción de censura en la Región de Murcia.

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En un comunicado firmado por Perea, el ya ex coordinador local de Cs Albacete ha defendido su decisión ante las dificultades impuestas por ciertos cargos orgánicos del partido, que les habrían impedido "realizar un trabajo de reconstrucción con las bases de la agrupación local".

El líder, crítico con el rumbo de su partido en la ciudad, ha culpado de sus renuncias a la dirección regional de Ciudadanos, que no ha permitido que su equipo pudiera elegir a ningún miembro del comité provincial, totalmente afín al sector oficialista. Igualmente, ha denunciado que no han podido utilizar la estructura del partido para expresarse en los medios de comunicación, como tampoco han podido gestionar las redes sociales de la formación.

Del mismo modo, Perea se ha quejado de la actitud de la coordinadora regional de Ciudadanos, Carmen Picazo, resaltando que la relación orgánica entre ambos "es inexistente desde hace varias semanas".

El ex coordinador local de Ciudadanos ha subrayado que "siempre" ha abogado por el diálogo "con la intención de remontar la percepción que existe en la calle del partido y de la labor que aún queda pendiente en los dos años de legislatura que restan".

Tras opinar que "es imposible reconducir esta situación", Perea ha afirmado que la intención de la cúpula de Ciudadanos en Alcabete capital es no generar más polémica y para ello, "lo mejor es ponerse a un lado y dejar que otros" intenten "sacar adelante" el partido.

"Siempre creímos en el proyecto al que nos sumamos un día, hace mucho tiempo, pero últimamente muchos de nosotros no reconocemos al partido en el que militamos", ha concluido Perea.

Por otra parte, la dirección provincial –presidida por el propio Casañ- ha enviado otra nota dirigida a los afiliados y simpatizantes de la formación naranja, dando su propia versión de los hechos.

En un tono bronco, los de Casañ han defendido que ahora "se abre un periodo de renovación" donde los afiliados podrán elegir "a un equipo que sí asuma los retos de Ciudadanos en Albacete", acusando a sus compañeros de haber trabajado pensando en sus "intereses particulares".

La dirección provincial ha continuado arremetiendo contra los cuadros dimitidos, sosteniendo que el partido necesita en Albacete "equipos comprometidos" con la militancia, que "se esfuercen en sumar y no en poner palos en las ruedas". Además, ha considerado que la renuncia supone "un oportuno impulso para reforzar el proyecto" de la formación de centro derecha.

El coordinador local de Ciudadanos en Albacete, Ángel Perea, durante un mitin de campaña en Villarrobledo. ARCHIVO

"CAMBIO DE CROMOS"

Ángel Perea se había ido desmarcando de la línea de Ciudadanos en la región desde que se firmara el acuerdo con el PSOE para repartirse gran parte de los gobiernos municipales, entre ellos el de la ciudad más poblada de Castilla-La Mancha.

En la localidad de Villarrobledo, donde todavía mantiene el acta de concejal, acabó decantado la balanza a favor del Partido Popular, desplazando de la Alcaldía al socialista Alberto González con la complicidad de la extrema derecha.

A partir de su elección como coordinador en Albacete capital, Perea ha dado la batalla contra el pacto de coalición en la ciudad, cuestionándolo de forma reiterada y abogando por la realización de una consulta a la bases sobre su continuidad. Una primera declaración de intenciones por la que acabó siendo desautorizado por Carmen Picazo.

Asimismo, pocos días antes de que Casañ le entregase el bastón del mando a Emilio Sáez, el coordinador local aseguró que "no habían sido capaces de arrancar compromisos firmes" al PSOE, y calificó el acuerdo como un "vergonzoso cambio de cromos" que solamente buscaba devolver el poder a la izquierda.

SIN MAYORÍA

Perea no ha sido la única persona que se ha desvinculado de la deriva del partido, tanto en Albacete como en el plano regional y estatal. El mismo día en el que se produjo la investidura de Emilio Sáez, la edil María Teresa García anunció que abandonaba la formación naranja, así como su salida del grupo municipal.

Además, García hizo peligrar el traspaso de la Alcaldía en la ciudad con un amago de "tamayazo", absteniéndose en la votación y dejando al Gobierno PSOE y Ciudadanos en minoría.

La sangría de cargos públicos en el partido de Inés Arrimadas se ha extendido a otras localidades de Castilla-La Mancha. Recientemente, los dos ediles con los que contaban en Cabanillas del Campo presentaron su baja como militantes, pero mantuvieron sus actas de concejal. Un hecho que justificaron alegando que la formación naranja estaba "en proceso de descomposición".