Cómo está dañando el turismo de masas al río Cabriel, reserva de la biosfera de la Unesco

El director del Parque Natural ha tomado la decisión de controlar el número de personas que hacen uso de las embarcaciones de las empresas 'multiaventura', al tiempo que las organizaciones ecologistas exigen una nueva regulación ambiental.

CUENCA.- El valle del río Cabriel se ve afectado por la masificación turística. La asociación ACEM Ecologistas de la Manchuela y la plataforma ciudadana 'Salvemos el Cabriel' han pedido a la Consejería de Desarrollo Sostenible y al resto de organismos implicados que se aborde una nueva regulación medioambiental que acabe con lo que consideran "turismo insostenible" en el valle del río Cabriel, uno de los más limpios de Europa y cuya zona ha sido declarada 'Reserva de la Biosfera' por la UNESCO.

Las dos entidades han valorado las reuniones mantenidas esta semana con los representantes de distintas administraciones, que han mostrado su disposición a que se cree un grupo para elaborar un estudio medioambiental de la zona, al que también se invitaría a participar a las empresas del sector turístico.

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Sus promotores plantean que el estudio analice la carga sostenible del río, se diferencie entre periodos y se divida el cauce entre tramos destinados al uso público y otros con prioridad de de conservación. También consideran necesario que se redirijan las actividades de las empresas 'mutiaventura' hacia el conocimiento del ecosistema del río y a la sensibilización.

Unas demandas que las organizaciones ambientalistas y asociaciones ciudadanas vienen realizando desde hace tiempo, y entienden que se podrían aplicar al río Júcar, que también sufre el deterioro medioambiental causado por el turismo de masas.

En este sentido, han señalado que los representantes de la Confederación del Júcar han sido receptivos a la propuesta y han ofrecido las instalaciones del organismo de cuenca para mantener nuevas reuniones.

Además, el director del Parque Natural Hoces de Cabriel se ha comprometido a regular el control de las personas que van en las embarcaciones de las empresas 'multiaventura' autorizadas, medida transitoria y necesaria aunque "insuficiente" para los ecologistas.

UNA MACROGRANJA

Pero el valle no se enfrenta solamente al daño del impacto del sector turístico. Desde hace unos meses, el colectivo 'Pueblos Vivos de Cuenca' inició una campaña de recaudación de fondos para emprender una lucha legar que impida la instalación de una macrogranja porcina en la localidad de Cardenete, dentro del espacio natural.

Un proyecto de ganadería intensiva que podría generar una cantidad de purines, principalmente excrementos, equivalente a 15 piscinas olímpicas al año, y que necesitaría 164 hectáreas de tierra para esparcir los desechos generados por los animales, algo que afectaría directamente al río Cabriel.

La macrogranja también podría afectar al abastecimiento de agua del municipio, y cuenta con un amplio rechazo ciudadano, incluido el del propio Ayuntamiento, que en abril aprobó por unanimidad una moción en la que se pide a la Junta una moratoria sobre las nuevas explotaciones ganaderas.