El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, durante la entrevista que Carlos Alsina le ha realizado este lunes en Onda Cero. Foto: Esteban González

TOLEDO.- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, valora "la intención de mejorar las cosas y de reducir el drama dialéctico" por parte del Gobierno central al conceder los indultos a los independentistas del procés, aunque le gustaría que estos no tomaran esos pasos que se han dado como una ocasión para "volver a las andadas o tomar alas", algo que "no puede ser".

Así se ha pronunciado el jefe del Ejecutivo autonómico durante una entrevista en el programa 'Más de uno' de Onda Cero, al ser preguntado sobre el "efecto desinflamatorio" que han podido tener los indultos y el anuncio realizado ya por el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, de que no asistirá a la Conferencia de Presidentes fijada para el próximo 30 de julio en Salamanca, en la que se abordará la llegada de los fondos europeos. Sin embargo tres días después sí se producirá un encuentro de la comisión bilateral entre el Gobierno central y el Govern.

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Tras recordar que durante los momentos más duros de la pandemia el presidente de la Generalitat no faltó a estos encuentros, García-Page ha subrayado que para poderse sentar "en una mesa de conversación", que no de negociación, ha precisado, "hay que tener los límites claros", porque de otro modo "deriva en tertulia". Límites que considera "están clarísimos".

Para el presidente castellanomanchego el problema reside en que el independentismo "tiene en su ADN el luchar contra el Estado" y no obstante se presentan a las elecciones generales, puesto que es así como "realmente aspiran a tener voz y voto, a mandar y decidir la política en España", algo que "no deja de ser un contrasentido", ha apostillado.

Sobre los indultos, García-Page ha vuelto a insistir en su posición contraria a los mismos "más en lo político que en lo humanitario". Una posición que ha ejemplificado citando a su antecesora en el cargo y quien fue su adversaria política en Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, "que ahora está metida en no sé cuántos pleitos y humanamente no le deseo mal lo más mínimo".

Para el socialista el problema está en que los indultos "se han vendido" como un factor de negociación, algo que no le gusta de entrada, al considerar que el indulto como definición jurídica "no tendría que tener alcance político", puesto que así "es otra cosa".

Al margen de esto, y ante la libertad que ofrecen los indultos "para hablar de otras cosas", García-Page cree que debe quedar claro que el planteamiento debe ser el de "una lógica no bilateral y de no equidad". En este sentido considera que el Gobierno de España no puede estar al mismo nivel que un gobierno autonómico, puesto que "el Gobierno de todo no puede estar al nivel de una parte".

Un contexto en el que "los gestos son muy importantes", ya que definen mucho, y por ello cree que los límites de toda conversación que se pueda establecer con el independentismo catalán pasan por el hecho de que "no puede haber privilegios". Un punto, ha asegurado, en el que "estamos muchos para levantar la mano y dejarlo claro".

Una posición la que viene manteniendo García-Page frente a esta cuestión, con la que considera estar haciendo "un servicio" a una parte de España, al coincidir con su planteamiento "la inmensa mayoría de los españoles", pero también a su propio partido. Una organización política en la que "todos estamos en la obligación de plantear lo que pensamos, sin insultar".