El Pequeño Nicolás, rodeado de policías nacionales, en una de sus visitas a los juzgados madrileños de Plaza de Castilla. ARCHIVO

TOLEDO.- La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto al policía local de Torrijos, Carlos Pérez, que en agosto de 2014 acompañó a Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como el Pequeño Nicolás, en su viaje a la localidad lucense de Ribadeo, haciéndose pasar por un alto cargo relacionado con la Vicepresidencia del Gobierno y la Casa Real, para reunirse con el presidente de la multinacional Alsa.

El agente acudía a declarar ante el juez el pasado 11 de mayo, enfrentándose a una posible condena de cinco años y medio de prisión, aunque finalmente ha sido absuelto en la totalidad de todos los cargos planteados contra él.

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Mientras, el policía municipal de Madrid, Jorge G.H., que fue quien pidió al agente de Torrijos que se sumara a la comitiva, ha sido condenado a 3 años de cárcel por cohecho activo, así como al pago de una octava parte de las costas, siendo absuelto del resto de delitos de los que se le acusaba.

Ambos agentes locales acompañaron al Pequeño Nicolás en el viaje a Ribadeo, que ha sido objeto de este proceso, en el que Gómez Iglesias ha sido condenado a 9 meses de cárcel por un delito de usurpación de funciones públicas con la atenuante analógica de anomalía psíquica y dilaciones indebidas, así como a otros 2 años y 3 meses de prisión por un delito de cohecho activo en el que concurren las mismas atenuantes.

A la vez se le absuelve de los delitos de falsedad y de malversación de caudales públicos de los que también le acusaba la Fiscalía, que pedía para él 7 años de cárcel.

Se trata de la segunda condena para el Pequeño Nicolás, que ya fue condenado a un año y 9 meses por falsificar un DNI para que un amigo se hiciese pasar por él en la prueba de Selectividad de 2012. Cuatro años más tarde, sin embargo, fue absuelto de un delito de injurias y calumnias contra el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Ahora, la sentencia considera probado que Gómez Iglesias "padece un trastorno de la personalidad con características narcisistas y de rasgos inmaduros, así como un trastorno adaptativo con sintomatología ansioso-depresiva, situación que le condicionaba la percepción de la realidad, limitando levemente sus facultades cognitivas".

"Se trataba de determinada persona que se había ido introduciendo en determinados círculos relevantes, tanto políticos, como de actividad misma del Estado, como empresariales", señalan los magistrados.

En su declaración en el juicio, el Pequeño Nicolás explicó que no pretendía hacerse pasar por una autoridad sino que solo fingió ser una persona importante para sentirse "poderoso".

Su abogado, Manuel Marchena, ya ha anunciado que recurrirá la sentencia ante el Tribunal Supremo, mientras que el letrado de la acusación popular por parte de la Asociación Municipal Unificada de Madrid (APMU), Alejandro Barciela, ha manifestado su satisfacción por haber conseguido que se le condene por usurpación de funciones y también al pago de costas. Y es que la sentencia le impone el abono de un tercio de las costas procesales causadas en el procedimiento.

Cabe recordar que la acusación popular que ejercían en este caso la APMU y Podemos solicitaban 11 años de prisión, mientras que desde la Abogacía del Estado se pedían 21 meses de prisión y una multa, y desde el Ayuntamiento de Madrid se reclamaba 3 años y medio de cárcel.

Sobre el viaje a Ribadeo en el verano de 2014, la sentencia cree que, "sin que conste el específico motivo por el cual llevó a cabo el acto", la finalidad era hacerse pasar por "una persona importante" y para ello concertó una entrevista con el empresario Jorge Cosmen Menéndez-Castañedo, presidente de la importante empresa de transporte de viajeros Alsa.

De este modo se presentó el 13 agosto ante el mencionado empresario "con el cargo -inexistente- de enlace entre Vicepresidencia del Gobierno y Casa Real".

Para dar verosimilitud a sus planes, el Pequeño Nicolás se hizo acompañar del agente de la Policía Municipal de Madrid que ha sido condenado junto a él y al que explicó "su propósito para hacerse pasar por determinado personaje relevante, solicitando que conformase determinado servicio de protección".

También llamó a la Policía Municipal de Ribadeo para anunciar la llegada de la comitiva, así como a la Presidencia del Club Náutico de la localidad "con el fin de que se realizaran las gestiones tendentes a posibilitar el aparcamiento de los vehículos que pretendía desplazar" y a un restaurante del puerto deportivo para anunciar también "la presencia de determinada persona importante".

Al viaje se les unió el policía municipal de Torrijos que también ha sido juzgado tras pedírselo el otro agente, si bien al tribunal no le consta que lo hiciese a cambio de una retribución pactada entre ambos.

La comitiva salía a las cuatro de la mañana del 13 de agosto en el Paseo de La Habana de Madrid y estaba compuesta por cuatro vehículos de alta gama.

No obstante, al tribunal tampoco le consta que con motivo de la conformación del convoy de vehículos se emplearan "determinadas acreditaciones mendaces, en principio expedidas por el Ministerio del Interior", de ahí la exculpación del delito de falsedad.

Tampoco ha quedado acreditado, añade la sentencia, que el agente de la Policía Municipal de Madrid "emplease determinado material de seguridad- rotativos, luminosos o auriculares de oreja- del Ayuntamiento de Madrid".