César Urrea declarando ante la Audiencia Provincial de Guadalajara. PERIÓDICOCLM

GUADALAJARA- El que fue concejal de Urbanismo de Chiloeches y alcalde de la localidad con el Partido Popular, César Urrea ha afirmado que desconoce las irregularidades en las que pudo incurrir la planta de residuos que ardió en dicho municipio de Guadalajara en agosto de 2016, y ha negado que le dispensara un trato de favor.

Así lo ha señalado en su declaración en la quinta vista del macrojuicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Guadalajara, en el que están acusadas 18 personas y en las que serán llamados más de 120 testigos.

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Urrea, que fue concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Chiloeches entre los años 2001 y 2011 y, sucesivamente, alcalde de Chiloeches hasta las elecciones municipales de mayo de 2015 está acusado por la Fiscalía por el delito continuado de prevaricación administrativa medioambiental por el que le piden cinco años de prisión.

A preguntas de la fiscal sobre si realizó algún trámite de expedientes de la empresa afectada, el antiguo regidor de la localidad guadalajareña ha asegurado que él personalmente no y que de eso se encargaban los funcionarios.

Asimismo, también ha manifestado desconocer la situación de irregularidad en la que se encontraba la planta pese a ser concejal de Urbanismo en el municipio que se ubicaba y ha afirmado que las competencias de resolver cualquier notificación o expediente era del alcalde.

En este sentido, ha señalado no haber tenido constancia de la solicitud de licencia de gestión medioambiental integrada de residuos peligrosos y ha apuntado que eso le constaría al funcionario que llevase el expediente en el Consistorio, ante lo cual ha añadido: "Si no me quieren comentar, yo no me entero de nada".

Por su parte, el responsable de KUK Mediambiente, Francisco Fernández García, ha declarado en la misma línea de desconocer o no recordar los trámites de solicitudes ni suspensión de licencia de actividad y ha considerado que cuando la planta funcionaba "tenía todas las licencias necesarias".

Ha afirmado que contaba con personal externo, como una persona en el departamento jurídico o un gestor medioambiental, que se encargaban de los trámites, posibles subsanaciones de fallos o inspecciones y requerimientos pero él no se encargaba de ese trámite.

"Si hubiese habido algún incumplimiento se habrían tomado las medidas para resolverlo. Seguro que se tomaron las medidas aunque no lo recuerdo", ha señalado.

Ante estas afirmaciones, la fiscal ha manifestado que "resulta increíble" que siendo el acusado el administrador de la empresa "no sepa nada de decisiones ejecutivas, ni si ha recibido sanciones, ni si se ha suspendido la licencia" y le ha preguntado cómo se explica tal desconocimiento a lo que él ha afirmado que contrataba a personal encargado de esas tareas y él se dedicaba "a otras cosas".

A Fernández García la Fiscalía le imputa un delito de participación en grupo criminal, por el que le pide dos años de prisión; también le imputa el delito agravado de gestión peligrosa de residuos o, de forma alternativa, por el delito agravado contra el medio ambiente, por el que pide siete años de prisión; un delito agravado de explotación de instalaciones peligrosas o, de forma alternativa, por el delito agravado contra el medio ambiente, por el que pide otros siete años de prisión.

Los hechos que se juzgan ocurrieron en 2016 pero la causa, muy compleja por sus diversas vertientes e implicados, ha tenido un largo proceso de investigación que conlleva un juicio con cerca de 120 testigos y 18 personas acusadas que se prolongará durante tres meses.

La Fiscalía pide penas de entre 14 meses y 19 años de prisión para todos los acusados, entre los que se encuentran altos cargos políticos y empresariales. El escrito del Ministerio Público sostiene que, tras la investigación, se determinó que el incendio fue provocado y derivó en unos daños medioambientales y para la salud pública en un amplio perímetro de la instalación, donde ardieron sin control alrededor de 20.000 toneladas de residuos peligrosos.