Purines en la localidad conquense de Campillo de Altobuey.

TOLEDO.- La Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial ha advertido de los daños que provoca el modelo de ganadería industrial, pues agrava la despoblación, no genera más empleo y causa un gran impacto ambiental, por lo que pide huir de "posicionamientos sesgados y simplistas" del sector cárnico.

"Las más de 50 plataformas y asociaciones vecinales de siete comunidades autónomas que forman parte de la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial no han entrado nunca ni entrarán en luchas políticas", señalan en un comunicado en plena polémica por las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, al diario británico The Guardian.

Garzón ha recibido un aluvión de críticas por asegurar que las macrogranjas "contaminan el suelo, el agua y luego exportan esta carne de mala calidad de estos animales maltratados", de las que se han desmarcado dos ministros socialistas del Gobierno.

Asimismo, cabe recordar, han sido varios los presidentes autonómicos, entre ellos el también socialista Emiliano García-Page, jefe del Ejecutivo castellanomanchego, el que pedía una "rectificación" por parte del ministro por su "propaganda negativa" sobre el sector cárnico.

Tras insistir en que la Coordinadora no está en contra del consumo de carne ni de la ganadería, este colectivo -sin mencionar al ministro en su comunicado- defiende el modelo extensivo que "respeta los recursos, fija población y ofrece un producto de calidad superior".

A su juicio, la ganadería intensiva "ni es la solución para la España vaciada y muy al contrario afecta gravemente a la calidad del entorno, de las aguas y del modo de vivir de los que trabajan y pueblan el mundo rural".

Por ello, piden a las organizaciones patronales cárnicas (ASICI, AVIANZA, INTERCUN, INTEROVIC, INTERPORC Y PROVACUNO) y a las organizaciones agrarias (ASAJA, UPA y COAG) que no hagan "interpretaciones poco rigurosas y sesgadas de la problemática que supone la ganadería industrial en las zonas rurales".

Y argumentan para rechazar que este modelo genera empleo que "cuanto más crece la ganadería industrial más granjas familiares desaparecen".

"Según el informe de Principales Indicadores Económicos del Sector de la Carne de 2020 del Ministerio de Agricultura entre el año 2015 y 2020 el censo de cerdos en España ha crecido un 35 %; sin embargo, el número de granjas de menor tamaño (menos de 1.000 animales) ha descendido un 30% en toda España en los últimos diez años", precisan.

La Coordinadora explica que hay infinidad de pueblos en España donde este modelo ha agravado la despoblación. "Por ejemplo -cita- en el municipio albaceteño de Balsa de Ves con 131 vecinos, donde se crían unos 100.000 cerdos al año y que ha perdido un 40% de sus vecinos desde que se instaló la macrogranja en 2006".

Sobre la calidad de la carne, manifiestan que "nadie pone en cuestión que la carne que se exporta desde España cumple los requisitos legales y sanitarios. Simplemente hay una carne barata procedente de la ganadería industrial cuya calidad nutricional es menor respecto a la carne de ganadería extensiva".

Respecto del impacto medioambiental, el colectivo recuerda que España se encuentra en estado de emergencia climática, y que este modelo de ganadería provoca -subrayan- un gran impacto sobre todo a través de la contaminación del agua con nitratos.

La coordinadora agrupa plataformas vecinales de Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, Murcia y la Comunidad Valencia, según recuerda el citado comunicado.