Alberto Garzón atendiendo a los medios durante la "huelga de juguetes".— LUCA PIERGIOVANNI / EFE

TOLEDO.- Alberto Garzón se defiende de las críticas recibidas tras sus declaraciones sobre las macrogranjas españolas y la calidad de sus productos. El titular de Consumo afirma que la polémica, generada a partir de "un bulo del lobby cárnico", está siendo impulsada por la derecha por intereses partidistas.

El ministro también se ha dirigido a los barones socialistas que no han dudado en confrontar con él en los últimos días. Entre ellos destaca el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien le pidió que dejara de "meter la pata" diciendo "tonterías" e incluso le tildó de "diablo".

En una entrevista concedida al digital El Periódico de España, ha marcado distancias con las formas del jefe del Ejecutivo regional, aunque ha reconocido estar más interesado en las acciones de la Junta. "Es dueño de un estilo comunicativo con los adversarios que no comparto", ha afirmado el líder de Izquierda Unida.

Centrándose en los "hechos" del Gobierno castellanomanchego, ha recordado que García-Page anunció hace un mes una moratoria indefinida a la instalación de macrogranjas porcinas, y que él mismo elogió la medida durante una visita a la comunidad autónoma.

"Si ahora ha cambiado de opinión y defiende las macrogranjas, es una pena", señala el ministro de Unidas Podemos, añadiendo que es el presidente regional quien "debe responde sobre por qué se produce este tipo de cambios".

Preguntado sobre su posible dimisión o cese del Ejecutivo central, ha insistido en el que se mantendrá al frente de la cartera de Consumo toda la legislatura, diciendo además que sus declaraciones a The Guardian fueron "impecables".

Garzón se siente "muy cómodo" defendiendo sus tesis, necesarias desde su punto de vista "para proteger al planeta y a la España vaciada", y ha señalado que "es el mundo rural el que se está levantando frente a las macrogranjas".