Este Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres que se conmemora el 25 de noviembre apunta con más fuerza a la denuncia de un problema social que, aunque muchos nieguen, sigue vigente y presente. La fecha no es casualidad: en 1981 se eligió este día para recordar el feminicidio en 1960 de las hermanas Mirabal, tres activistas contra la dictadura de Trujillo en República Dominicana, heroínas y símbolo del país.

Así que llevamos 42 años poniendo nuestra atención en esta lacra especialmente durante este día, un mal generalizado en el mundo entero, pero que hoy muchas personas se niegan a reconocer. Un negacionismo que es violencia en sí misma, que oculta, protege y justifica violencias que ponen en jaque la salud de las mujeres, de la sociedad y la justicia. Contra este negacionismo gritamos este 25N y gritamos todo el año en cada acción, cada mensaje que lanza CCOO como sindicato feminista. Porque las violencias se adaptan, evolucionan, se reconstruyen, como lo hace la sociedad, como lo hace el patriarcado y el machismo. Lo hace para mantenerse y perdurar, para no perder ese espacio de poder y de protagonismo necesario para seguir manteniéndose por encima de las y los que cree inferiores, o diferentes.

Es cierto que hemos avanzado mucho, venimos de una sociedad que hasta el año 2003 ni siquiera contabilizaba los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas o exparejas, asesinatos que no se entendían con la suficiente entidad como para crear esas estadísticas; mucho menos se entendían así otras violencias menos visibles como la violencia sexual, violencia física, el acoso, la violencia económica, psicológica, ambiental, etc.

Este es el camino transformador en el que estamos y en el que Comisiones Obreras Castilla-La Mancha se emplea: hacer avanzar una sociedad en la que ellos producían, ellas reproducían, ellos trabajaban y ellas cuidaban. Hoy puede parecer que las mujeres estamos más cerca de la igualdad real, con la casi plena incorporación al mercado laboral, con una amplia conquista de espacios públicos y una mayoría de mujeres en nuestra Universidad, pero nada más lejos de la realidad. Porque la sombra de los roles y estereotipos de género es alargada y el patriarcado se ha servido y se sigue sirviendo de ellos para perdurar. Mantenemos de hecho unas estadísticas escalofriantes, con 52 asesinatos por violencia de género en este año, y un aumento de un 5,43 por ciento de denuncias respecto al año anterior.

Ante esta realidad, el negacionismo hacia las violencias machistas está, ha echado raíces de hecho en nuestra sociedad de mano de la ultraderecha y ya está en nuestras instituciones, alimentando ese triángulo perverso que el patriarcado necesita; violencias-machismo-negación, para no perder ese espacio que a las mujeres y al feminismo tantos años le ha costado conquistar.

Algo ha cambiado sin embargo este 2023. La experiencia de #SeAcabó tras la denuncia de la futbolista Jenni Hermoso, convertida en símbolo del hartazgo, del no consentimiento, es sin duda un hito. Lo hemos visto reflejado por ejemplo en las muchas denuncias y casos que han ido llegando tras el verano al Observatorio de Acoso Sexual y por Razón de Sexo de CCOO. Y es que ya no queremos callarnos más, que lo tengan claro los fanáticos del atrasismo: la lucha feminista no va a cesar. Nos pedía Simone de Beauvoir no olvidar que bastaría una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados, y así ha sido. "Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida". Esta es nuestra tarea el 25N y cada día. Es también la primera tarea de nuestra organización sindical.