Personal sanitario muestra una dosis de la vacuna de AstraZeneca. Reuters/Archivo

TOLEDO.- La trombosis de senos venosos cerebrales, que ha motivado la suspensión de la vacunación con AstraZeneca en varios países, es una enfermedad cerebrovascular poco frecuente que afecta más a mujeres jóvenes y que, tratada a tiempo, tiene un pronóstico mucho más favorable que otras patologías similares.

Una trombosis es cualquier situación en la que el paciente presenta un trombo o un coágulo sanguíneo que impide o dificulta la circulación sanguínea; en el caso de la trombosis de senos venosos cerebrales, se localiza en el sistema venoso del cerebro, explica la Sociedad Española de Neurología en un comunicado.

Publicidad

La aparición de once casos de este tipo de trombosis en Alemania, Noruega y España desde el pasado sábado ha llevado a los países europeos, entre ellos al nuestro, a paralizar temporalmente la inmunización con el preparado de la Universidad de Oxford.

Aunque se han detectado más de treinta casos de trombos -15 trombosis venosa profunda (TVP) y 22 de embolia pulmonar- entre los más de 17 millones de vacunados en la UE y Reino Unido, se ha optado por parar, de momento, en palabras de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, por "prudencia", ya que este tipo de trombosis no había aparecido durante los ensayos.

Publicidad

La trombosis de senos venosos cerebrales representa menos de un 0,5 % de los casos totales de las enfermedades cerebrovasculares que se producen en España, y su incidencia se sitúa entre 1 y 1,3 casos por 100.000 habitantes al año, explican los neurólogos.

En ocho de cada diez pacientes la recuperación es completa y solo un 5 % desarrolla algún tipo de secuela severa, con lo que su pronóstico "es mucho más favorable" que en otro tipo de enfermedades cerebrovasculares; solo en los casos graves en los que se demore el tratamiento, puede generar discapacidad o tener un desenlace fatal.

Y es que, como cualquier enfermedad cerebrovascular, se trata de una emergencia neurológica, por lo que cuanto antes se trate, menores serán sus consecuencias.

En este sentido, suelen emplearse los fármacos antitrombóticos, aunque en casos más graves, la trombectomía endovascular y la trombólisis también son opciones que pueden resultar de mucha utilidad para eliminar el coágulo, agregan los neurólogos.

La mayoría de los casos llegan a los hospitales a través del Código Ictus. "La atención de estos pacientes es cada vez más rápida y el pronóstico de esta enfermedad cada vez es más favorable", abunda el presidente de la Sociedad Española de Neurología, José Miguel Láinez.

Aunque puede afectar a cualquier grupo de edad, "es ligeramente más frecuente en mujeres y pacientes jóvenes"; y es que dentro de los factores de riesgo específicos por sexo están los anticonceptivos orales, el embarazo y el uso de las terapias hormonales.

El diagnóstico se realiza mediante pruebas de neuroimagen (TAC y Resonancia Magnética) y el síntoma más frecuente es la cefalea, presente en nueve de cada diez personas que padecen esta trombosis.

La gran mayoría de enfermos acompañan la cefalea de otros síntomas similares a los de un ictus (como déficits focales, pérdida de fuerza o sensibilidad mantenida, alteración de la marcha, del lenguaje o habla, episodios confusionales, pérdida de visión, etc), que la diferencian de un dolor de cabeza convencional.

También pueden presentarse otros como vómitos, crisis epilépticas o rigidez cervical, añade el doctor.

En todo caso, es un dolor de cabeza muy característico: puede tener un inicio súbito, localizarse solo a un lado de la cabeza, empeora cuando el paciente está recostado o realiza ejercicio, interrumpe el descanso nocturno y, además de no responder a los tratamientos habituales para el dolor de cabeza, empeora de forma progresiva.