Imagen del momento en el que el Seprona rescataba a uno de los perros maltratados en Cuenca. Foto: Guardia Civil

CUENCA.- La Guardia Civil investiga al propietario de una parcela en la localidad conquense de Valverde de Júcar por un presunto delito de maltrato animal, tras encontrar en un vehículo varios perros de razas pequeñas en un estado muy descuidado, con heridas oculares y a seis de los cuales se les habían cortado las cuerdas vocales.

Fue una unidad de agentes del Seprona procedentes de San Clemente quien recibía la denuncia por infracciones de la normativa autonómica de bienestar animal, y realizó posteriormente varias inspecciones junto a veterinarios del Servicio de Ganadería de la Delegación Provincial de la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Cuenca.

En una de ellas, el pasado mes de marzo, constataron las contradicciones entre los propietarios de una de las parcelas en Valverde, donde encontraron escondidos en la parte trasera de un vehículo, que se encontraba estacionado en el interior de la finca, un total de ocho perros adultos de razas pequeñas, como bichón maltés, pomerania o chihuahua.

En la inspección se puso de manifiesto que algunos de ellos carecían del microchip identificativo, así como de las vacunaciones y tratamientos de desparasitación obligatorios, y los propietarios de la parcela no pudieron acreditar la legítima procedencia de ninguno de los animales.

Los perros evidenciaban síntomas de encontrarse muy descuidados, sin las medidas higiénicas sanitarias mínimas indispensables, y varios de los ejemplares presentaban conjuntivitis y heridas oculares.

Después de un reconocimiento más exhaustivo de los animales, los especialistas comprobaron que a seis de los ocho ejemplares se les había practicado una cordectomía, práctica quirúrgica que consiste en cortar las cuerdas vocales a los perros para evitar que puedan ladrar o aullar. Algunos de ellos fueron tratados de urgencia ante la gravedad de las heridas que presentaban.

Por todo ello, la Guardia Civil ha abierto diligencias policiales contra el propietario de los animales, al que se investiga por la presunta comisión de un delito de maltrato animal regulado en el artículo 337 del Código Penal.

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Mientras tanto, los cánidos han quedado en manos de una protectora de animales cuyas instalaciones se encuentran en la provincia de Toledo, que se hará cargo de sus cuidados a la espera de que se adopte resolución oportuna por parte de la autoridad competente.