Familiares, vecinos y representantes del Ayuntamiento de Olías colocaron los adoquines en recuerdo a los asesinados por el nazismo.

TOLEDO.- Olías del Rey se ha convertido en la segunda localidad de la provincia de Toledo en sumarse al proyecto Stolpersteine y sus adoquines dorados, para recordar a quienes fueron deportados y asesinados por el nazismo. Este sábado celebraba un emotivo homenaje a Juan Tordesillas Arellano y Críspulo Aguado Ballesteros, los dos olieros que fueron asesinados en 1941 en el campo de exterminio de Gusen, al que fueron enviados desde el campo de concentración de Mauthausen.

Un acto en el que familiares, vecinos y representantes del ayuntamiento procedían a la colocación de dos 'piedras del recuerdo', talladas a mano por el artista alemán Gunter Demnig, que devuelve así a cada una de las víctimas al lugar en el que vivieron.

Un homenaje que, según explicaba la alcaldesa de la localidad, Charo Navas, se realizaba "gracias a Chus y Juana, a su familia, que en todos estos años no los han olvidado". Un acto, continuaba, que "simboliza el regreso de Juan y Críspulo a su hogar, a Olías del Rey", y cuya memoria "queremos recuperar con estas placas".

Así, 82 años después de su muerte, la localidad recordaba a los dos olieros que salieron de su pueblo para defender la libertad, la de su familia, la de sus convecinos y la de todos los españoles de entonces y de ahora. "Nunca regresaron, pero sirva su muerte para poder estar hoy aquí, haciéndoles este reconocimiento y alzando la voz por ellos y por todos los que han luchado por la libertad de este, su pueblo, su país".

En nombre de la familia de los homenajeados, tomaba la palabra Chus Tordesillas, sobrina y nieta de los fallecidos, quien quiso agradecer la importancia en este homenaje de "un vecino de Olías del Rey, que la animó a iniciar toda esta investigación que nos ha llevado a este acto".

Una intervención en la que contó cómo "el silencio" había estado presente en su familia y que no fue hasta cuando tuvo 12 años cuando se enteró que "la tumba de su abuelo estaba vacía, porque había que guardar la compostura", y cómo fue su tío Anastasio quien les "repetía en voz baja lo que les había pasado a su abuelo y a su tío, quizás con la esperanza de que su historia no se olvidara".

"Hoy estamos aquí para cerrar heridas, porque mi abuelo y mi tío nacieron en Olías del Rey, y hoy con este acto siento que vuelven a estar entre nosotros", sentenciaba.