SOS y llamada a la acción para salvaguardar el patrimonio asociado a la línea del tren convencional en Cuenca

La Real Academia Conquense de Artes y Letras hace un llamamiento a las administraciones para proteger y evitar la destrucción de estaciones, viaductos y patrimonio industrial.
Piden protección para nueve estaciones situadas a lo largo de la línea construidas en los años 20.
photo_camera Piden protección para nueve estaciones situadas a lo largo de la línea construidas en los años 20.

CUENCA.- El adiós a la línea ferroviaria que conectaba Aranjuez con Cuenca y Utiel ha suscitado una división de opiniones en la provincia y no solo. Un cambio de modelo en el transporte que, más allá de la posición que defensores y detractores tengan al respecto, deja también en el limbo -al menos por ahora- el futuro del patrimonio asociado a esta línea de tren convencional con casi 140 años de historia.

Elementos entre los que se encuentra el patrimonio industrial existente en las estaciones que ahora quedarán en desuso, pero también las propias estaciones del tramo Cuenca-Utiel, así como los viaductos que salvan el cauce del Cabriel a lo largo del recorrido.

Para todo ello, desde la Real Academia Conquense de Artes y Letras (RACAL) se ha lanzado un llamamiento a las administraciones -estatal, regional, provincial y local- para que se adopten acuerdos y medidas encaminadas a salvaguardar su conservación, a la vez que desde la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades, a través de su servicio de Patrimonio, se declare la protección necesaria para evitar la destrucción de estos valiosos elementos patrimoniales.

Un toque de atención para que se actúe con diligencia, para evitar que el deterioro que lleve a su desaparición.

Así, por una parte hacen referencia al patrimonio industrial de las estaciones, entre ellas la de la capital, así como de la valiosa -aunque hoy en estado de abandono- dotación de barracones de almacenamiento con los que cuenta.

Equipamiento que refleja todavía, aunque ya de forma parcial, "una forma de trabajar que tiene que ver con la historia".

Por ello, y al igual que ya se planteó en una ocasión anterior, pero sin éxito, desde la RACAL insisten en la conveniencia de rehabilitar estos barracones a los que se podría dar un uso social acorde a las necesidades actuales de la ciudad.

"Nada se hizo entonces, el deterioro ha seguido avanzando", lamentan desde la institución, por lo que temen que "en un futuro inmediato se tome la drástica decisión de eliminarlos sin contemplaciones".

Unos elementos que, al igual que las estaciones y los puentes, ya se recogían en la Guía del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha como bienes patrimoniales dignos de destacarse -recuerdan-, del mismo modo que quedan recogidos también en la web del Colegio de Arquitectos de Cuenca dedicada al patrimonio conquense. Referencias que para los académicos evidencian lo que supondría la pérdida de estos elementos.

Consideran así necesario la elaboración de un documento protector que garantice la pervivencia de estos elementos como parte integrante de un periodo dilatado de la historia de la ciudad.

Algo que reclaman no solo para estos elementos del patrimonio industrial de Cuenca capital, sino también para el existente en otras estaciones como las de Tarancón, Huete y Carboneras de Guadazaón, cuyas dotaciones son igualmente merecedoras de ser conservadas.

NUEVE ESTACIONES DE LOS AÑOS 20

Otro de los elementos a recuperar según la Real Academia conquense son las nueve estaciones, similares en su diseño, obra del arquitecto Secundino Zuazo, las cuales fueron construidas entre 1921 y 1924.

Estaciones con un siglo de antigüedad, lo que ya de por sí justifica su protección patrimonial, aunque a ello también se suma el contexto en el que se encuentran estas estaciones del tramo ferroviario Cuenca-Utiel.

Se trata de nueve edificios, de similares características y configuración en sus volúmenes, salvo por leves diferencias en la disposición de huecos y la ornamentación de sus fachadas.

Nueve estaciones que forman un conjunto utilitario y estético, de acusada personalidad, a lo que se suma su implicación en el paisaje, ya que todas ellas se encuentran ubicadas en parajes naturales alejados de los cascos urbanos.

La Melgosa, el monte de los Palancares, Cañada del Hoyo, Carboneras de Guadazaón, Arguisuelas, La Gramedosa, Yémeda-Cardenete, Enguídanos y Mira son los enclaves en los que se encuentran estas estaciones en desuso y para las cuales en su día llegó a elaborarse un plan desde la Diputación Provincial, aunque únicamente se actuó en la primera de ellas, lamentan.

LOS VIADUCTOS DEL CABRIEL

Un fin, el de la falta de uso y ausencia de mantenimiento, que no quieren para otro de los elementos patrimoniales situados a lo largo de la vía férrea: los viaductos.

Y es que, subrayan desde la RACAL, el extraordinario paisaje que ofrece la Serranía de Cuenca en el tramo ferroviario entre Cuenca y Utiel obligó a los autores del trazado a habilitar una serie de espectaculares viaductos con los que salvar el cauce del río Cabriel, así como de algunos de sus afluentes.

Viaductos que fueron trazados por el ingeniero Gonzalo Torres Quevedo en los años previos a la Guerra Civil, aunque algunos de ellos que habían quedado inacabados fueron finalmente elaborados por Luis Valdés y Demetrio Ullastres.

Obras de ingeniería que ahora, al quedar fuera de servicio, verán como se dejan de realizar las tareas de mantenimiento, y podrían entrar en un peligroso estado de abandono y abocados a la ruina.

Así, los nueve viaductos para los que piden protección son los del Royo, El Milano, San Jorge, La Hocecilla, el del Cabriel, el de Los Imposibles o de Víllora, el Torres Quevedo, el de Mira y el de La Cortada.