Condenan a una candidata del PP en Toledo por amenazar a una profesora

Desde CCOO califican de "impresentable" que ahora el candidato a la Alcaldía de Toledo y hasta hace poco Delegado del Gobierno de Castilla-La Mancha, Jesús Labrador, disculpe los hechos protagonizados por su compañera de lista.

El Juzgado  de Instrucción número 4 de Toledo ha condenado a la integrante número 12 de la candidatura del PP al Ayuntamiento de Toledo, Vanessa Veiga, a la máxima pena prevista por el artículo 620 del Código Penal que regula la falta de amenazas y vejaciones injustas: veinte días de multa con una cuota diaria de 6 euros.

Los hechos se produjeron el día 14 de diciembre de 2014, cuando Veiga acudió al colegio público Valparaíso de Toledo para hablar con una profesora de su hija.  Según la sentencia, la conversación derivó en una discusión en la que la atleta y aspirante a concejala golpeó con los nudillos una mesa de un aula mientras espetaba a la profesora: "No quiero verte más y voy a hacer todo lo posible para echarte del centro. Voy a coger un megáfono y a decirle a todo el mundo lo dañina que eres. No pararé hasta machacarte" o “te voy a arrancar los ojos”. Todo ello en presencia, entre otros de su hija, menor de edad.

Si los hechos, por sí mismos, nos parecen graves, aún los consideramos más dañinos al proceder de alguien que aspira a ser representante público.

Impresentable es, además, que el ahora candidato a la Alcaldía de Toledo y hasta hace poco Delegado del Gobierno de Castilla-La Mancha, D. Jesús Labrador, disculpe los hechos protagonizados por su compañera en las listas electorales. 

Aún recordamos la cantidad de multas impuestas por este señor a decenas y decenas de ciudadanos por manifestarse en contra de los recortes en la enseñanza pública. Parece que la doble vara de medir, es corta para aquellos que defienden derechos y muy larga para sus compañeros de lista electoral os que amenazan a docentes que realizan su trabajo.

Significativa igualmente es la crítica velada que la Jueza realiza a la ‘Ley de Autoridad del Profesorado de Castilla-La Mancha’ que el Gobierno de Cospedal vendió como la panacea -y que en la realidad hemos comprobado  que no sirve para nada-, al afirmar que  “flaco favor haremos a nuestros hijos” si se convierte a los docentes en sus “enemigos”, transmitiendo “el valor de ‘Educación’ como autoridad en su sentido de potestad o dominación y no como la ‘autoritas’ del Derecho romano: liderazgo entendido como vocación de servicio a la comunidad y a la formación integral de las personas en conocimientos y valores”.

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