El presidente de Castilla-La Mancha considera que el Estado debe dejar claro a los independentistas que sus objetivos son "inviables". | FOTO: Esteban González

TOLEDO.- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, considera "grave" lo que se materializa en el día de hoy con la aprobación de los indultos a los presos del procés por parte del Gobierno y advierte que estará "vigilante" para que no se pongan en discusión los derechos cívicos, económicos y sociales que tienen los ciudadanos de la región a los que se debe y que hoy "coinciden en la generalidad con los de la inmensa mayoría de los españoles".

Así se ha pronunciado en Toledo, durante la firma de un acuerdo para la puesta en marcha del Plan Corresponsables en la región, en un acto en el que ha calificado éste como un momento de "extrema cautela", un día de los que "marcan un antes y un después".

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Y es que aunque desea estar equivocado y encontrarse "ante uno de los grandes errores" de su vida, ha vuelto a poner en cuestión la "utilidad" de estos indultos.

García-Page, que se ha mostrado siempre contrario a estos, asegura no encontrar "fórmula" para convencer a alguien que deje de ser independentista. "Los independistas son independistas, no actúan como independistas" ha subrayado, y por tanto "persiguen fines y objetivos inviables".

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Una inviabilidad que considera debe dejarse clara por parte de las instituciones del Estado, "salvo que se haga a costa de los derechos de todos los españoles", entre ellos los de los ciudadanos de Castilla-La Mancha a los que él se debe.

En este punto, el presidente castellanomanchego ha señalado que juzga "las buenas intenciones" y ha recalcado que es "moderado" en sus planteamientos, como muestra el hecho de que a pesar de tener mayoría absoluta trate siempre de buscar consensos.

Acuerdos que considera "buenos y necesarios" en un contexto de normalidad democrática, en la que Castilla-La Mancha es una región más, desde la que él seguirá "en la brecha contra todo tipo de egoísmo", y si éste procede del independentismo empeñado en amparar privilegios "mal vamos", ha apostillado.

García-Page ha vuelto a reivindicar así sus principios, "aquello por lo que estoy en la vida pública" -ha señalado-, la lucha contra el egoísmo.

En este sentido, García-Page ha subrayado cómo en España los "radicalismos extremos" defienden con claridad "el egoísmo social, e incluso racial", contrarias al concepto de igualdad "por mucho que se quieran poner en la foto".

Una desigualdad contra la que ha asegurado luchar el presidente castellanomanchego, quien considera que "ya se ha padecido mucho en España por esa ideología", pero también combate contra otro tipo de desigualdad, "tan mala como aquella", como es la territorial.

Así, afirma que le preocupa más "un humilde trabajador en Cataluña hoy, que cualquier gran beneficiario de la especulación de mi tierra".

Por ello hoy ha querido reivindicar esa lucha contra la desigualdad con la firma de un nuevo acuerdo, que se suma a los cerca de cuarenta suscritos ya en lo que va de año, y que significa "negociación, diálogo, convivencia y concordia".

Acuerdos que, ha subrayado García-Page, tienen un resultado positivo puesto que "todos están dentro del sentido común y de la Constitución", ya que de otro modo "no servirían para nada".

Es así como el jefe del Ejecutivo castellanomanchego ha reivindicado la lucha contra todo tipo de privilegios, aunque se amparen en razones territoriales. Así, ha recalcado que "por el tiempo que sea presidente de esta tierra" se seguirá debiendo con claridad a los derechos de los ciudadanos de la región, que ahora "coinciden con los del conjunto de españoles y españolas".

Aunque le gustaría "poder ir avanzando" en un planteamiento hacia la normalidad, tiene claro que para ello el independentismo tendría que aceptar una cosa, las reglas del juego. "No puedo pedir al independentista que deje de serlo, como a mí no pueden pedirme que deje de ser un demócrata constitucional", ha subrayado García-Page, quien ha recordado su obligación de defender los derechos de quienes le han votado y también de los que no.

Así ha defendido su posición, que no va en contra de nadie, sino "desde las competencias de cada cual", incluidas las del Gobierno de España.

Por último García-Page ha considerado que el independentismo podría aprovechar este momento "para expresar su acatamiento a la Constitución española", puesto que es precisamente la existencia de ésta la que posibilita estar en política y ocupar cargos públicos.

"Si no les gusta, se puede modificar, y sobre todo eso, se puede hablar", ha señalado, aunque al final es necesario tener presente que se trata de "una persona, un voto" y en este caso se trata de 46 millones de personas, porque "sobre España decidimos todos y la soberanía no radica en ninguna institución en concreto, sino sobre el pueblo español" como señala la Constitución.