La obra se desarrolla en un camerino, en el que cuatro actores se están cambiando. - LA MANDANGA

TOLEDO.- Una nueva polémica vuelve a tener como protagonista al gobierno bipartito de PP y Vox en el Ayuntamiento de Quintanar, que si bien con motivo del 25N trataron de cercenar la expresión "contra las mujeres" de la conmemoración -aunque después se vieran obligados a recular debido a las críticas recibidas y la presión ejercida desde el Gobierno regional-, ahora se convierten en defensores extremos del puritanismo, pasándose a la censura cultural de un espectáculo de teatro por aparecer en la obra los intérpretes en ropa interior.

Una censura que han denunciado públicamente las compañías 'Los 90 producen' y 'La Mandanga Producciones', con las que el consistorio quintanareño, presidido por Pablo Nieto (PP), tenía contratado para el próximo 27 de enero el espectáculo 'Qué difícil es', dirigida por Esteban Roel. Una obra que ha estado programada en el Teatro Alfil de Madrid y que actualmente se encuentra de gira por Castilla-La Mancha con la Red de Artes Escénicas y Música, a través de la cual se había formalizado la contratación.

Un espectáculo en que tiene como escenario un camerino, en el que cuatro actores ante un inesperado suceso viven un torbellino de emociones, recuerdos y confesiones, desembocando en un divertido caos con el que se presentan al público. Una comedia incómoda, como la definen sus promotores, cuya propuesta también lo ha resultado para el ayuntamiento de esta localidad toledana.

Y es que, según han explicado las compañías a través de las redes sociales, ha sido el propio consistorio el que ha comunicado la decisión de cancelar la actuación "parte de la concejala de Cultura, María del Carmen Vallejo Aparicio", del Partido Popular, porque "aparecen los actores en ropa interior y pensaba que podían escandalizar al público".

Suposiciones a las que las compañías responden explicando que la obra discurre en un camerino en el que los personajes se están cambiando y, "evidentemente, aparecen en ropa interior". Y añaden con ironía, "si la obra ocurriese en un ruedo, estarían vestidos de luces".

Consideran que "hay que tener muy pocas luces para censurar algo que no se ha visto", en este caso un espectáculo que ha sido representado ante más de 3.000 espectadores "con todo tipo de público, incluso escolares" -precisan-, puesto que en la obra se tratan temas "actuales y profundos, como el bullying, el suicidio o la diversidad sexual". "Nunca hemos recibido una queja y no tenemos constancia de que alguien se haya escandalizado", apostillan.

Así, denuncian el "veto" del Ayuntamiento de Quintanar de la Orden a esta obra, lo que supone "un atentado contra la cultura", "un mecanismo para que una gobernante impida a los demás ver lo que a ella le molesta o simplemente no le gusta", sirviéndose para ello de "dinero público, de todos", para realizar una labor de "auténtico adoctrinamiento en conceptos, que no en valores, retrógrados y caducados".

En este sentido, están convencidos de que "nadie puede hoy escandalizarse por ver a alguien en ropa interior o bañador", por lo que consideran los motivos esgrimidos por la concejala de Cultura "una mera excusa para impedir la libertad de expresión que guía la obra".

Al mismo tiempo, la cancelación del espectáculo supone "un agravio" para los vecinos de Quintanar de la Orden, ya que con el dinero que se iba a sufragar el espectáculo provenía de una subvención de la Junta de Comunidades, el cual no se ha podido asignar a ninguna otra actuación, puesto "el plazo de contrataciones acababa unas horas antes".

Cabe recordar que este no es el primer movimiento censor contra la cultura que gobiernos municipales del Partido Popular y Vox consuman en la provincia de Toledo. Ya el pasado mes de julio se denunciaba la censura ejercida contra la obra 'La infamia' de Lydia Cacho en Toledo capital, después de que el ayuntamiento la suprimiera de la programación organizada con motivo del 25N, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Censura ante la que la escritora y activista mexicana advertía de "la semilla contra la democracia" que siembra la censura, al tiempo que desde el grupo municipal socialista rebatían los argumentos esgrimidos desde la Concejalía de Familia para hacer caer de la programación esta propuesta teatral, asegurando que sí había partida presupuestaria prevista para ello.