Canal del trasvase Tajo-Segura. - ARCHIVO

TOLEDO.- El Ministerio para la Transición y el Reto Demográfico ha autorizado un trasvase de 20 hectómetros cúbicos del Tajo al Segura correspondiente al mes de enero.

Una decisión adoptada en la reunión de la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura celebrada este jueves, en la que se analizó la situación de los embalses de cabecera a fecha 1 de enero, confirmándose el nivel 3, si bien las previsiones indican que el sistema se encontrará en nivel 2 durante los meses de marzo y abril, superando los 643 hectómetros cúbicos de agua embalsada en Entrepeñas y Buendía, aunque sin llegar a los 1.300 hm3.

En la reunión también se planteaba la posibilidad de que las lluvias registradas en las últimas semanas puedan mejorar el pronóstico dado.

Por otra parte, también se analizaba la disponibilidad de recursos trasvasados en la cuenca del Segura a día 1 de enero, donde se contabiliza un volumen existente de 15 hm3 para abastecimientos, así como un déficit de 14,7 hm3 para riegos.

Además, existe un volumen en cabecera de 47 hm3 pendiente de envío a esta cuenca que se irá trasvasando de manera coordinada con las labores de mantenimiento del acueducto.

Asimismo, la Confederación Hidrográfica del Guadiana ha presentado una solicitud de 1,33 hm3 para los abastecimientos a través de la Tubería Manchega y ha informado sobre el estado de encharcamiento del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.

"CUALQUIER SUBIDA ES FICTICIA"

Una nueva derivación de agua autorizada desde los embalses de cabecera ante la que la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía ha reaccionado asegurando que es "imposible" atraer inversión "con la incertidumbre constante sobre el agua", "hartos" de un nuevo envío máximo que se sumará a los pendientes de trasvasar, llevando así casi 70 hectómetros cúbicos a Levante.

Y es que, advierten, "cualquier subida es ficticia de cara a cuando se necesite realmente el agua, en primavera y verano".

A pesar de las "tímidas crecidas" propiciadas por las últimas lluvias, explican en nota de prensa, los municipios ribereños se mostraban cautelosos a sabiendas de que ese agua podría derivarse al Segura. "Es imposible crear un clima de seguridad que atraiga empresas y empleo a la zona si no contamos con una lástima estable de agua que asegure una rentabilidad a la inversión", lamenta el presidente de la Asociación de Municipios Ribereños, Borja Castro.

Por otra parte, ha recordado que apenas quedan dos semanas para que se cumpla el plazo y se deban modificar las reglas de explotación para, en teoría, adecuar los envíos a las necesidades del Tajo y no a las exigencias de los regantes del Segura, "pero de momento, la única certeza es un nuevo envío de 20hm3"

"No entendemos la decisión y las explicaciones nos parecen contraproducentes, los principios de prevención y precaución solo se aplican para los intereses de la agroindustria, no para los de la cuenca cedente", aduce Castro. "Nos encontramos a las puertas de una decisión histórica que puede cambiar el cauce de esta historia si se atienden los criterios técnicos y medioambientales", apostilla.