Mina de Naharros. | ECOLOGISTAS EN ACCIÓN GUADALAJARA

GUADALAJARA.- La apertura de un nuevo frente de explotación en la mina en la mina de Santa Ana, en la pedanía de Naharros, perteneciente a la localidad guadalajareña de La Miñosa, ha sido desestimado al considerarse "inviable" desde el punto de vista ambiental.

Así lo recoge la resolución de la Delegación de Desarrollo Sostenible publicada en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha el pasado 29 de enero, por la que se desestima la solicitud presentada para el proyecto denominado Sierra Bajera por sus afecciones medioambientales.

Se considera que de llevarse a cabo la nueva mina, se verían seriamente afectados los valores paisajísticos y los recursos geomorfológicos, botánicos y faunísticos de la zona, tales como bosques de roble melojo, vegetación casmofítica, matorrales mediterráneos, subestepas de gramíneas, prados silíceos y brezales secos.

En cuanto a la fauna, destaca la presencia de especies amenazadas como el aguilucho pálido, el águila real, el roquero rojo, el lobo, la lagartija colilarga y el tejón.

Asimismo, la resolución toma en cuenta que la empresa solicitante, Cuminer, dispone de alternativas para continuar su actividad en la mina El Picacho, actualmente en funcionamiento, y en El Peñascal, donde no ha comenzado la explotación. Al tiempo, estima que su impacto se habría visto agravado por la acumulación con los proyectos ya existentes.

Una decisión que celebran desde Ecologistas en Acción, puesto que la mina de Sierra Bajera, explican, "cuenta con un alto rechazo social, tanto vecinal como de colectivos ecologistas", que se ha traducido en numerosas alegaciones y movilizaciones de protesta, en las que han participado la Asociación Salvemos Naharros y su Serranía, La Asociación Serranía de Guadalajara, la pedanía de Naharros, el Grupo Local de WWF España y Ecologistas en Acción Guadalajara.

Y es que, subrayan, de haberse llevado a cabo el proyecto, Naharros se habría visto totalmente rodeado por tres frentes mineros, todos a corta distancia del núcleo urbano -el de Sierra Bajera a tan solo 900 metros-, lo que habría perjudicado seriamente la salud de los vecinos, que habrían tenido que respirar polvo de sílice potencialmente cancerígeno.

Además, añaden desde el colectivo ecologista, la nueva mina habría afectado a diversos proyectos con interés medioambiental y social de la propia Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, como son la declaración del Parque Natural Sierra Norte, la candidatura del Paisaje Dulce y Salado de Sigüenza y Atienza a Patrimonio Mundial, o el programa para que los antiguos pozos mineros de Hiendelaencina se abran al públlico.

Por último, desde Ecologistas en Acción recuerdan que la empresa Cuminer SA, que cuenta con 40 años de actividad en la zona, "no ha cumplido con su obligación de restaurar la zona afectada por la mina que está en explotación".