El nuevo decreto pretende reducir los efectos negativos de adicciones como el juego complusivo. - ARCHIVO

CUENCA.- Castilla-La Mancha suspenderá otros cuatro años la apertura de nuevos establecimientos de juego, un "parón absoluto" en la concesión de nuevas licencias, pero también se pondrá límite a las tragaperras, con un tope de cien nuevas autorizaciones y la intención de reducirlas en doscientas por año.

Así lo ha avanzado este miércoles en Cuenca el jefe del Ejecutivo autonómico, Emiliano García-Page, quien ha explicado que en su reunión de la próxima semana el Consejo de Gobierno dará luz verde al nuevo decreto, para el periodo 2024-2027, cuya tramitación arrancará antes de que finalice el año.

En la capital conquense, donde ha firmado un protocolo de colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha para que las instalaciones académicas puedan ser utilizadas para distintos usos con la finalidad de promocionar el turismo y la cultura de la ciudad, Page ha detallado que con este decreto se pretende contribuir a reducir los efectos negativos que producen adicciones como "el juego comercial compulsivo" y proteger así a la población más vulnerable.

Cabe recordar que en 2018 Castilla-La Mancha fue la primera comunidad autónoma en paralizar la concesión de nuevas licencias, después de que la modificación de la Ley del Juego por parte del Gobierno del Partido Popular hiciera que este tipo de establecimientos se multiplicaran por tres.

En 2019, por su parte, el Ejecutivo castellanomanchego daba cerrojazo a la apertura de nuevas casas de apuestas, sin plazo definido hasta la aprobación de la nueva Ley del Juego de Castilla-La Mancha en la que se fijarían las nuevas condiciones para otorgar autorizaciones.

Una ley que veía la luz en el Parlamento autonómico en julio de 2021, sustituyendo a la aprobada ocho años antes por el PP de Cospedal, y entre cuyas medidas se encontraba la prohibición de apertura de locales de juego a menos de 300 metros de institutos -aunque los ya existentes en estos márgenes disponen hasta el 31 de diciembre de 2029 para adaptarse-, un incremento del tipo impositivo para esta actividad, así como un endurecimiento de las multas.

El nuevo decreto cuya tramitación comenzará en estas últimas semanas del año, contemplará "cuatro años de parón absoluto para los nuevos establecimientos de juego", así como un límite de cien a las nuevas autorizaciones de máquinas tragaperras, con el objetivo de reducirlas en doscientas cada año.

Un contexto en el que el presidente regional ha destacado cómo desde el año 2018 se han reducido en un 14,5 por ciento el número de establecimientos de juego en Castilla-La Mancha.