Según el último Cuaderno de Información Económica realizado por la Fundación de Cajas de Ahorro, lo que el Partido Popular vende como “reformas” y “pequeños ajustes” para alcanzar la recuperación, en Castilla-La Mancha se han convertido en verdaderos recortes que han empeorado el sistema de Salud.

Como recoge el informe, la región se convirtió en un referente líder en el país en cuanto a reducción de gasto en el ámbito sanitario. Mientras que en resto de España se aplicaba tijeretazos del 12%, Cospedal tuvo aún menos piedad con la sanidad pública aplicando un recorte del 21%. Castilla-La Mancha se situó así como una de las comunidades que realizaron ajustes de lo más severos, junto con Catalunya, Andalucía y la Generalitat Valenciana.

Concretando algo más en la cifra que nos dejó el anterior Gobierno, Cospedal redujo un 14,02% el gasto en producción pública de servicios sanitarios. En cuanto a prestaciones de farmacéutica ambulatoria, los populares recortaron en 24,69%.

A pesar del neoliberalismo que impera en el Partido Popular, los conciertos a hospitales privados también sufrieron los recortes (hay que tener en cuenta la parafilia que tiene el PP con los hospitales de Madrid). En total, los recortes en adquisiciones de servicios privados se redujo en un 36,59%.

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Los efectos de la tijera de Cospedal no solo se quedan ahí. En lo respecta a personal sanitario, durante su legislatura Castilla-La Mancha lideró junto con Catalunya los despidos de personal de enfermería, técnicos y personal no sanitario.

Por último, en lo que respecta a número de camas disponibles, la región redujo el gasto en un 13,6%, casi triplicando la media nacional, de un 5,2%.