El jefe del Ejecutivo regional, Emiliano García-Page, presidiendo la toma de posesión de su nueva consejera de Bienestar Social, Bárbara García. Foto: A. Pérez Herrera

TOLEDO.- La nueva consejera de Bienestar Social, Bárbara García, ha tomado posesión este martes con el objetivo de ofrecer "una nueva mirada" ante los retos sociales que se presentan, como el aumento de la esperanza de vida, según le ha encargado el presidente de la Junta de Comunidades, Emiliano García-Page.

En un acto celebrado en el Palacio de Fuensalida de Toledo, sede de la Presidencia de la Junta de Comunidades, García ha prometido el cargo de consejera de Bienestar Social rodeada de todo Gobierno de Castilla-La Mancha y también por la consejera saliente, Aurelia Sánchez, criticada por la gestión de las residencias de mayores de la región durante la pandemia y ahora propuesta por el presidente autonómico para que sea la nueva senadora por designación autonómica tras el fallecimiento de Jesús Fernández Vaquero.

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El presidente castellanomanchego ha agradecido a la nueva consejera de Bienestar Social haber aceptado el cargo y le ha pedido "una nueva mirada ante el reto que se plantea de cómo seguir creciendo, en una sociedad que va a reclamar muchos esfuerzos, muchas energías" en las políticas de servicios sociales, ante el aumento de la esperanza de vida.

"El fenómeno de la sociedad moderna es que cada vez nacen menos niños y se está invirtiendo la pirámide poblacional, porque cada vez se vive más y mejor y el gran desafío de futuro es cómo gestionamos" esa situación, ha explicado García-Page, que ha argumentado que, además de vivir más, se tendrán que afrontar "problemas asistenciales inéditos".

García-Page ha resaltado que la nueva consejera, gracias a los fondos europeos, se estrena "con 5 millones para aumentar la ayuda a domicilio", un servicio "tan importante para miles de personas mayores" y para quienes trabajan en ello, mayoritariamente mujeres.

El presidente castellanomanchego también ha agradecido la labor de Sánchez, de la que ha elogiado su trabajo al frente de una Consejería que, hace seis años cuando llegó al cargo "estaba en el trastero de la Consejería de Sanidad y ésta, a su vez, estaba en el trastero de las políticas del ministerio de Cristobal Montoro" y ha recordado que, además, Castilla-La Mancha con María Dolores de Cospedal era "la última región en datos de dependencia", una tendencia que "cambió en cuatro años" y se ha pasado a "ser notable alto, de las más avanzadas en políticas de servicios sociales".

Asimismo, ha resaltado que se han consolidado "muchas infraestructuras" y, en general, ha valorado que "el trabajo, con tan pocos años y tantas dificultades, ha sido espectacular", más si se tiene en cuenta las dificultades derivadas de la pandemia, sobre todo la primera ola, que "se coló en las residencias, como en toda España".

"Ha sido el gran drama con el que me iré de esta vida", ha admitido García-Page, que ha agradecido el trabajo de Sánchez y de toda la Consejería y ha subrayado que "nadie va a terminar nunca de saber el enorme dolor, el esfuerzo hecho, de todo el gobierno", y en particular a Aurelia Sánchez le ha reconocido "el trabajo, el tacto personal, las facilidades que siempre me ha dado como presidente, y la atención cercana, humana" a las personas que "están en situación de desventaja".

El presidente castellanomanchego ha explicado que este cambio en la Consejería de Bienestar Social ha venido desencadenado por el fallecimiento de Fernández Vaquero, al que ha recordado como su "inmenso amigo", y ha señalado que sustituir en el Senado a Fernández Vaquero "no era una decisión normal, tenía que ser una propuesta de alguien especial" en homenaje a "la persona y el compromiso" de Fernández Vaquero.

Por su parte, la nueva consejera ha afirmado que asume el cargo con "gran ilusión y enorme responsabilidad" y ha resaltado el trabajo realizado por su predecesora, con quien se reunirá este miércoles para realizar el traspaso, al tiempo que ha manifestado su voluntad de continuar la línea marcada por Sánchez.

García ha afirmado que de todos los cargos que le podría haber ofrecido García-Page, el de consejera de Bienestar Social es "el más apetecible, sin menoscabo de las demás consejerías", pues ha señalado la importancia de trabajar para "los más desfavorecidos" los mayores, la infancia y también atender las políticas de cooperación el desarrollo, porque "Castilla-La Mancha es solidaria".

La nueva consejera de Bienestar Social ha mostrado su voluntad de trabajar "con todos los ayuntamientos de la región" y también con las asociaciones involucradas en esta materia y en el voluntariado.

Con todo, ha resumido que el objetivo de la Consejería de Bienestar Social "está claro, bienestar para toda la sociedad, impulsar el bienestar de toda Castilla-La Mancha".