A la izquierda, la fachada del Ayuntamiento de Camarena antes y después del acto lgtbifóbico; a la derecha, la pegatina neonazi colocada a las puertas del Consistorio tras el ataque. PeriódicoCLM

TOLEDO.-La extrema derecha vuelve a extender el odio y la discriminación hacia el colectivo LGTBI en Castilla-La Mancha. Este miércoles, el pueblo toledano de Camarena ha amanecido contemplando cómo unos neonazis encapuchados habían arrancado una bandera arcoíris de 40 metros colgada en el balcón de la Casa Consistorial.

El Ayuntamiento había instalado el pasado viernes la enseña, con los colores representativos de las personas LGTBI, en el marco del Día Internacional del Orgullo. Un símbolo con el que el equipo de Gobierno municipal buscaba reconocer la realidad plural y diversa de sus vecinos.

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Charo García Saco, alcaldesa de Camarena, ha tenido la cortesía de hablar con PeriódicoCLM sobre lo sucedido, que no ha dudado en calificar como un "acto LGTBIfóbico". La regidora socialista ha explicado así que se trataba de la primera vez que se realizaba un reconocimiento institucional al colectivo en la localidad.

Según han podido saber en el Ayuntamiento, los autores de esta agresión a la comunidad LGTBI han sido "dos encapuchados" que fueron captados por las cámaras de vídeovigilancia instaladas en la Plaza Virgen de la Caridad para controlar el tráfico.

Al terminar, los ultraderechistas dejaron una pegatina amenazante en una de las puertas del Consistorio. La misma reza el lema 'somos diferentes', y en ella aparece representada una persona con una cruz celta, iconografía utilizada con frecuencia entre los círculos neonazis.

Un símbolo que para los supremacistas blancos exalta la superioridad de la raza aria sobre las demás. Tampoco es la primera vez que se ha visto esa misma pegatina en otros actos de odio, pues se ha observado en diversos ataques contra el colectivo LGTBI en la Comunidad de Madrid.

Por el momento, y mientras sigue en curso la investigación policial que daría con la identidad de los radicales, el Ayuntamiento de Camarena ha vuelto a colgar una bandera arcoíris –de dimensiones más reducidas- para demostrar que esta localidad toledana de casi cuatro mil habitantes no teme a los intolerantes.