El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, junto al de Galicia, Alberto Núñez Feijoo. — EFE

TOLEDO.- Emiliano García-Page acudirá a la reunión de presidentes autonómicos que se celebrará el próximo 2 de noviembre en Santiago de Compostela (Galicia) para abordar el nuevo modelo de financiación autonómica y evitar que el mismo sea condicionado por la mesa de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat de Cataluña.

Una cita que tendrá como anfitrión a Alberto Núñez Feijóo y en la que además del presidente de Castilla-La Mancha harán acto de presencia Adrián Barbón, Javier Lambán, Fernando Fernández Mañueco, Miguel Ángel Revilla, Guillermo Fernández Vara y Concha Andreu, máximos dirigentes de Asturias, Aragón, Castilla y León, Cantabria, Extremadura y La Rioja, respectivamente.

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Ocho comunidades gobernadas por tres partidos distintos (PSOE, PP y PRC) que han formado un frente común para conseguir que el nuevo sistema compense el mayor coste de servicios públicos en las zonas envejecidas y despobladas.

Postura que se contrapone a la defendida por la Comunidad Valenciana, Andalucía, Madrid y Baleares, que apuestan porque la distribución del dinero se realice en base al único criterio de la población. Pero el presidente gallego, encargado de hacer este miércoles el anuncio, ha evitado criticar a esas comunidades y ha puesto el foco en Cataluña, con el "único Gobierno que se manifiesta en abiertamente en contra de la nación".

Feijóo ha asegurado que los ocho presidentes regionales que se reunirán en noviembre temen que "el mal llamado diálogo haga imposible cualquier otro modelo de financiación que no satisfaga plenamente a los partidos independentistas", obviando así cuestiones como la dispersión poblacional.

Ante el anuncio de esta alianza, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha manifestado que el sistema de financiación autonómica tiene que pagar el coste efectivo de la prestación de los servicios públicos en cada comunidad.

Así lo ha manifestado hoy el vicepresidente de la Junta, José Luis Martínez Guijarro, quien ha sostenido que el sistema supone "la segunda cara de la moneda de la despoblación".

Para la mano derecha de García-Page en la Junta, "es clave que haya un debate sereno en torno al sistema", recordando que es mucho más caro prestar determinados servicios públicos en algunos territorios por su realidad sociodemográfica, con pocos habitantes que no dejan de tener el derecho a contar con una salud o educación en igualdad de condiciones que quienes viven en el medio urbano.

Finalmente, Martínez Guijarro ha declarado que no se podrá abordar la prestación de servicios imprescindibles ni apoyar a las empresas o los emprendedores que están en zonas afectadas por el fenómeno de la despoblación si no hay un buen sistema de financiación de los servicios públicos.