TOLEDO.- Castilla-La Mancha reabre este viernes la hostelería, pero además de las limitaciones de aforo que vuelven a las existentes antes de la Navidad, será obligatorio registrar mediante una aplicación el acceso de los clientes, que deberán proporcionar un código QR.

Una medida que ha sido aprobada este jueves por el Consejo de Gobierno, reunido en sesión extraordinaria, y que queda regulada en una resolución que será publicada esta medianoche en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM), sobre la cual ha ofrecido un pequeño avance el consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, tras la reunión del Ejecutivo.

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Se trata, ha apuntado, de una aplicación con la que deberán contar todos los centros de hostelería y restauración, a través de la cual se encargarán de llevar ”un registro de personas que visitan los locales”

Aplicación de cuya gestión se encargarán los responsables de los establecimientos, de modo que cuando acuda un cliente tendrán que identificarse con un código QR con el que se permitirá el acceso al local.

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Un código QR, ha detallado el consejero, que se descargará desde la web de la Junta de Comunidades, y que además será enviado por parte de la Administración regional para que los clientes puedan entrar al local y quedar registrados.

Una medida, ha precisado, con la que se trata de facilitar el rastreo y seguimiento epidemiológico, de modo que sea más ágil la toma de decisiones si se produce contaminación en uno de estos establecimientos.

Junto a la obligatoriedad de disponer de esta aplicación para llevar a cabo el registro de clientes y de que estos se identifiquen oportunamente con su código QR al acceder al local, en el marco de la modulación de las restricciones decretadas por la pandemia de covid-19 también se han aprobado otras medidas que afectan a la hostelería.

Así, se establece que bares y restaurantes podrán atender a sus clientes tanto en el interior de los locales como en las terrazas, aunque con limitaciones.

Para el servicio en el interior, se establece un aforo máximo de un tercio del habitual, no estando permitido ni el servicio en barra ni que los clientes permanezcan de pie en el mismo. Se atenderá únicamente en mesa, y guardando en todo momento las distancias establecidas de 1,5 metros entre comensales que comparten mesa y 2 metros entre silla y silla de mesas distintas.

En lo que respecta a las terrazas, su aforo queda limitado al 50 por ciento del habitual, debiendo guardar las mismas distancias mínimas de mesa a mesa que en el interior. Asimismo también será obligatorio estar sentado y no se permitirá que haya clientes de pie.

Por último, el decreto que se publicará a las 00.00 horas de este viernes, establece que el horario de cierre de la hostelería se producirá ”siempre una hora antes” del inicio del toque de queda. De este modo, y puesto que el Ejecutivo autonómico ha decidido mantener el horario a las diez de la noche, los bares y restaurantes tendrán que cerrar a las 21.00 horas.

Detalles sobre la reapertura de la hostelería que ha ofrecido el consejero de Sanidad, Jesús Fernández, quien ha vuelto a apelar a la responsabilidad de los ciudadanos, que ha hecho posible la mejora de los datos que permite esta flexibilización de las restricciones.

”Es culpa de las personas que vivimos en Castilla-La Mancha que esto haya ido bien, somos los responsables”, ha señalado, lo cual demuestra que ”tomar medidas tiene resultado”.

En este sentido el consejero ha asegurado que el Gobierno regional es consciente de que la situación ”es difícil”, que ”hay sectores que se ven afectados”, pero que a la hora de tomar decisiones hay que ”mirar por la salud de los ciudadanos y las ciudadanas”.

”DRAMA” SON LAS MUERTES

Sectores afectados entre los que se encuentra la hostelería, que este miércoles denunciaba el ”drama” que vive a causa de las restricciones planteadas por la pandemia.

Preguntado al respecto, el consejero ha apuntado que aunque ”empatizamos con la situación”, que entienden es ”muy complicada para ellos y para todas las empresas”, hablar de drama es demasiado.

”Tienen todo el derecho a luchar por sus empresas”, ha señalado, pero bien saben que ”las medidas no las tomamos por capricho, sino con arreglo a la situación epidemiológica y asistencial”.

”En ningún momento hemos culpado a nadie”, ha subrayado Fernández Sanz, puesto que ”el único culpable es el virus”, y para frenarlo ha sido necesario ”tomar las decisiones que hemos tomado”.

Por ello considera que ”llamar drama” a la situación que viven no es lo más adecuado, puesto que ”drama son los 17 fallecidos que hubo ayer, las UCIS, el estar enfermo”, ”llamar drama a lo demás, me parece peor”, ha apostillado.

”El drama, si me lo permiten, me llega cada día cuando hablo con compañeros sobre quién ha muerto o quién está en la UCI”, ha sentenciado el consejero.