El acto institucional del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres se ha celebrado en Los Yébenes. | A. PÉREZ | JCCM

TOLEDO.- Castilla-La Mancha no quiere ser indiferente ante la desigualdad, por ello en 2025 se convertirá en la primera comunidad autónoma en contar con una ley en vigor para acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres, y en su nuevo Estatuto de Autonomía quedará blindada "la inclinación de esta región por la igualdad".

Así lo ha avanzado el jefe del Ejecutivo autonómico, Emiliano García-Page, durante su intervención en el acto institucional con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se ha celebrado en la localidad toledana de Los Yébenes bajo el lema 'Desmárcate'.

Una nueva ley que combatirá las desigualdades que en materia de retribuciones "aún persiste en algunos sectores", no así en la administración -ha precisado-, lo que hace necesario el establecimiento de mecanismos para combatirlo.

Junto a ello, García-Page ha defendido la necesidad de "blindar" la posición de Castilla-La Mancha en relación a la igualdad. Una cuestión sobre la que "no se hablaba, porque no estaba en el ambiente" hace cuarenta años, cuando se redactó el Estatuto de Autonomía, en cuya nueva redacción tiene que quedar recogida esa apuesta decidida por la igualdad.

García-Page ha celebrado que en este Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres los reconocimientos que se entregan en el acto institucional sean para el sistema educativo, en el que es fundamental que se transmitan valores. Un contexto en el que ha abogado por que los sistemas educativos "no sean neutros", dentro del compromiso que define la Constitución española.

Y es que pese a los avances que se han conseguido en los últimos años, en los que Castilla-La Mancha ha estado a la vanguardia, todavía quedan batallas por dar.

Durante su intervención, García-Page ha dado las gracias a quienes han asistido al acto institucional, al cual estaban invitadas "todas las autoridades, al menos las que cobran de la comunidad autónoma" -ha precisado-, "aunque no todo el mundo viene", como ha sido el caso de los diputados de Vox en las Cortes. "Se puede venir o no, conmoverse cuando hay un asesinato o no, ver en la televisión un crimen y apagarla o cambiar de canal", ha explicado, pero "nosotros optamos por no ser indiferentes".

En este sentido, el jefe del Ejecutivo autonómico ha subrayado el papel que han tenido las autonomías, y particularmente Castilla-La Mancha, en "dar la batalla" contra la violencia machista y hacer que dejara de ser "un problema solo de casa". Ha recordado así cómo hace 30 años un grupo de asociaciones de mujeres planteó al entonces presidente Bono la necesidad de actuar, planteándose entonces una ley que fue pionera y puso en marcha el proceso de visibilización de esta lacra.

Un problema que "existe", ha recalcado en varias ocasiones durante su intervención, y al que "hay que dar solución".

El presidente regional ha asegurado no entender a aquellos españoles que "defienden abiertamente que no existe el problema de la desigualdad o la violencia", al tiempo que ha precisado que si bien hay otras violencias, "estamos hablando de esta", la que se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo, "no hay que confundirlo".

Por ello ha pedido no ser "indiferentes" ante la injusticia y "pelear por dar visibilidad a las cosas". Así, frente a quienes "son apóstoles de la reacción" y niegan la violencia machista, ha pedido seguir "dando batalla", porque "existe" y hay que combatirla. "El que lo niega está alimentando que siga existiendo", ha apostillado.

Junto a García-Page han intervenido en este acto, al que han asistido alrededor de 500 personas, el presidente de las Cortes, Pablo Bellido; la consejera de Igualdad, Sara Simón, y el alcalde de Los Yébenes, Jesús Pérez.